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Saltillo, Coah.- El plan del grupo era perfecto. Pasar un fin de semana disfrutando la Feria de San Marcos y de sus toros en Aguascalientes, pero el destino, como sucede en la fiesta brava, dio una voltereta.
Y es que la avioneta tipo Cessna 421 con matrícula XB-WUF, ya había dado visos de falla durante el último mes, pero su propietario, Mario Segundo González García, se atrevió, como en otras ocasiones, a volar sin darle mantenimiento, y su osadía esta vez por poco le cuesta la vida y la de cinco personas más que viajaban en el aparato.
Eran las 09.50 horas de ayer cuando la aeronave, de seis plazas y con el combustible a tope, despegó del Aeropuerto Internacional Plan de Guadalupe con destino a Aguascalientes. A menos de 10 minutos y sin haber completado 20 millas náuticas (32 km) de vuelo, los tripulantes detectaron una falla en el motor derecho y emprendieron un incierto y agónico regreso.
A 5 km de la terminal aérea, la situación se complicó.
“¡May day!, ¡may day!, tenemos una emergencia”, fue lo último que dijo a la torre de control el capitán Rolando Ocampo Victoria, quien auxiliado por el copiloto Carlos Delgado Hernández, se esforzó por mantener en el aire el aparato en dirección al aeropuerto.
“Cuando pasó por arriba del Parque Las Maravillas, le salía humo a uno de sus motores”, dijo una persona que desde el Bosque Urbano llamó a la redacción de Vanguardia. Eran las 10:10 horas, cuando el aeroplano, ya con el motor derecho en llamas, se desplomó a poco menos de dos kilómetros de la pista 35/17 del aeropuerto.
El impacto ocurrió entre la colonia La Soledad y el Libramiento José López Portillo, a escasos 100 metros de un taller de tarimas, cuyos trabajadores presenciaron el accidentado aterrizaje. Los testigos corrieron hacia el bimotor en llamas, para auxiliar a los heridos que evidenciaban lesiones y quemaduras.
Ante los inminente pérdida, el propietario trató de sacar el extinguidor del aparato en llamas, en un intento por sofocar el incendio, pero un flamazo le ocasionó graves quemaduras en rostro, brazos y vías superiores, que hoy lo tienen en terapia intensiva en el Hospital Muguerza de Saltillo, mientras que sus acompañantes Leoncio Saucedo Saucedo, Emilio Chapa Esquivel y Ramiro Dávila Fuentes, fueron reportados como estables, al igual que los pilotos.
El primero en llegar al rescate fue un equipo de emergencia del Gobierno del Estado, cuyo capitán, Sergio Reyes Rodríguez, se las ingenió para trasladar primero a los cuatro heridos que requerían atención médica con urgencia, considerando que piloto y copiloto, por estar en mejor estado, podían esperar las unidades de auxilio ya en camino, guiadas tan sólo por la humareda ocasionada por la segunda explosión que fundió los restos de la avioneta.