- Recibe las últimas noticias suscribiéndote a nuestro Newsletter
- Cambiar email Política de privacidad
|
|
|
|
|
|
Las turbinas se encendieron y con ellas un fuerte aire caliente que abrasó los corazones de quienes despedían el último vuelo de Click Mexicana.
El protocolo fue el mismo: documentar las maletas de los pasajeros, revisar sus pertenencias de mano y pasarlos a la sala de espera.
Todos siguieron a pie juntillas las indicaciones del personal de Click Mexicana. Aquel acto rutinario parecía el mismo, sólo que en ésta ocasión los ojos de los trabajadores de la aerolínea goteaban tristeza.
Miraron desde los cristales a los últimos 57 pasajeros que volarían con ellos, les sonrieron y les cortaron sus pases al abordar. Todo el proceso estaba listo, los viajeros emprenderían el vuelo y llegarían a sus destinos.
La tripulación bajó a la plataforma, se abrazó del personal de seguridad e intercambió correos electrónicos.
Todos tenían los rostros desencajados; una de ellas no dejaba de llorar, veía las alas del avión y apretaba su gafete, era Sandra Pérez Negrón, jefa de aeropuerto de Saltillo.
“La gran mayoría dejamos aquí muchos años de nuestra vida. No es agradable cerrar una estación, pero al mismo tiempo es algo padre... y me tocó el privilegio de hacerlo”, dijo.
El Fokker 100 de Click Mexicana cruzó los aires de Saltillo. Ese fue el último vuelo, el 7225 Saltillo-México que se fue poco antes de la 18:00 horas, y el adiós de una empresa que se va por factores de incosteabilidad.
sc