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Tos fuerte, náuseas, reacciones alérgicas o hasta convulsiones son algunos de los efectos secundarios que puede provocar el oceltamivir, medicamento contra la influenza AH1N1 conocido en el mercado como Tamiflu.
Los efectos, sin embargo, dependen de la persona, sus alergias y reacciones químicas, aseguró el médico Manuel Castro Méndez, consultado por VANGUARDIA. Ayer se publicó que algunos saltillenses han intentado comprar el medicamento sin receta en las farmacias de la ciudad.
Antes de que apareciera el producto, recordó el especialista en Medicina del Trabajo, se hicieron diversos estudios.
“Como con todos los medicamentos, durante todo el proceso de investigación se analiza si es cancerígeno, si causa mutaciones, y de acuerdo a este tipo de experimentos se encontró que no había riesgos en los animales en los que se probó”, aclaró, “desde ese punto de vista hay cierta ventaja para poderlo usar con alguna seguridad”.
No obstante, ya en el uso en humanos, se encontró que en algunas personas “puede resultar en una alergia que puede ser desde una simple reacción, hasta cuestiones severas como el síndrome Steven Johnson, que es un síndrome alérgico muy agudo y generalizado, hasta un choque anafiláctico, que es un estado de shock por una respuesta alérgica a alguna sustancia, pero no es específico del Tamiflu y su frecuencia es muy baja”.
Otras reacciones menores, abundó, pueden ser náuseas y vómito al inicio el tratamiento. De ahí que se recomienda que se tome después de haber comido algo para evitar esta reacción. “Afortunadamente es pasajero porque con las siguientes dosis ya no se presenta”, narró.
Sin embargo, la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA por su sigla en inglés), ha reportado casos de episodios psiquiátricos y “desórdenes del ánimoepisódicos” que ocurrieron dentro de las 48 horas del inicio de los síntomas de gripe y el comienzo del tratamiento con Tamiflu, sobre todo en menores de 17 años, lo que impulsó a la FDA en el 2006 a agregar una advertencia a la etiqueta del fármaco que establecía que debían controlarse las señales de conducta anormal inmediatamente después de comenzar la terapia con Tamiflu.
También se ha dado cuenta de escasos, pero graves casos de síntomas más severos como convulsiones, delirio, y hasta muertes infantiles como resultado de problemas neuro-psiquiátricos e infecciones cerebrales.
sc