‘Vacías y pasadas de moda campañas políticas’
Reprueba experto estrategias de candidatos para promover su imagen
Por: Karla Garza07-Octubre-2008

"Anticuadas" las propuestas publicitarias de los partidos. Foto: Vanguardia
Pasada de moda y sin contenido se exhibe la propaganda de los candidatos a renovar el Congreso local, analiza experto.
La propaganda visual de los candidatos tiene una estructura “sumamente clásica todavía: la carita del candidato como elemento rector de la comunicación, y después una cacofonía de imagen corporativa, de colores, tipografías”, analiza para VANGUARDIA Jean Christof Lumet, creador, entre otras, de las campañas electorales del ex gobernador de Chihuahua, Patricio Martínez García y el gobernador de Nuevo León, Natividad González Parás.
“Se ve que no trabajan con diseñadores que sepan de comunicación, sino con gente que mueve elementos, pues no se nota una estrategia más allá de la manipulación espacial de los elementos”, juzga Lumet, actualmente al frente de la agencia Kinetik, que desarrolla estrategias de comunicación para clientes como Aviacsa, Home Depot y Cervecería Cuauhtémoc.
En realización de una campaña política, apunta el especialista, “nos centramos en el concepto —cambio, seguridad, confianza, etc.—, y después se define la producción plástica. Aquí lo que se ve es una galería de retratos más o menos bien tomados. Todos más o menos igual, exhibiendo sonrisa un poquito falsa por unos y por otros un poquito más natural”.
De nombres y blanqueadas sonrisas, de hecho, se saturaron las calles. Nombres y uno que otro slogan. Como se sabe en política desde hace varias elecciones, las sonrisas blancas son importantes. Y todos los candidatos (con excepciones como la seria y dura expresión de Magdalena Balderas, del PRD) aparecen explotando su cara más amable. Pero la fórmula se está agotando, dice Lumet.
“El problema de la parte política es que sabemos que la sonrisa es forzada, es para tratar de vender, dentro de una percepción cada vez más negativa de los políticos. No sé si por ejemplo la foto de Magdalena Balderas en que la vemos más convencida o tratando de convencer, no sería más eficiente, por ejemplo, que la de Efrén Martínez o Guillermo Quintana. El más forzado parece ser Carlos Orta”.
De cualquier modo, no son sino “retratos de gente sonriendo tratando de ser amable”. Poco se conoce hasta ahora de las propuestas electorales. De las pocas que se han vertido, pues la mayoría son extractos de discursos demagógicos que ni a acercarse llegan a los cómos y los porqués. El resto, frases abstractas o ambiguas de las que se puede desprender cualquier interpretación.
Los juegos de palabras con los nombres y las siglas son otro viejo “clásico” aún muy socorrido; frases hechas a medida de la palabra a resaltar. El más difundido ejemplo es a todas luces el “PRImero Coahuila”, de los candidatos priístas, que se vuelve reiterativo y hasta contradictorio junto al complementario “¡PRImero tú!”.
La propaganda del candidato panista, Carlos Orta, se vale de la misma técnica. “Tu voz importa” es el lema que aparece bajo su rostro (con el “orta” de importa en un color distinto).
Se trata, dice Jean Christof, de “trucos muy clásicos, en un sentido ya pasado. Es la “creatitis” todavía, hay una ausencia de una visión política, de mensaje fuerte, de la acción que vamos a emprender, se quedan en la parte clásica, aburrida, de hacer juegos de palabras con los nombres, pero no dicen nada más que el juego. Tú como receptor del mensaje, quizá te puede dar risa o te puede llamar la atención, pero más allá de eso, no transmite mucho”.
“Un nuevo rumbo para Coahuila”, rezan por ejemplo los pendones de Guillermo Quintero, candidato de Convergencia. En qué consiste el propuesto cambio de rumbo, nadie sabe. Cómo se haría, tampoco.
“Por el derecho a la felicidad” se pronuncia en su propaganda el candidato del Partido Cardenista, Francisco Navarro. “No sé de qué está hablando —dice Lumet— es una amalgama de conceptos que trata de utilizar caminos un poco raros. La felicidad no es un derecho, es un estado de ánimo”.
Lo mismo “Leyes con corazón”, de Efrén Martínez, palabras que remiten a nociones amigables, pero que no significan mucho.
Aunque la comunicación política está avanzando y “cada vez vemos más cambios de actitud en las campañas y se trata de presentar actitudes distintas a solamente la sonrisa cordial”, en Coahuila aún se enmarca dentro de “un estilo de eslogan un poquito viejo todavía muy de publicidad y no de comunicación”.
En resumidas cuentas, además de la ausencia de propuestas, en la propaganda política que lucen los candidatos de este proceso electoral, sella Lumet “todos se quedan en una oración, en tratar de poner un label y no en comunicar lo que va a tratar de hacer el candidato o el concepto rector de cuál es su visión del puesto a ocupar”.
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