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  • 07-Noviembre-2009
  • Aunque tiende a verse como algo negativo, la envidia podría ayudar a convertirnos en mejores personas


    Poco importa que muchas personas lo nieguen y digan “yo no soy así”. Según especialistas es algo que todos los seres humanos tenemos en común: somos envidiosos por naturaleza.

    El problema radica en que implica una sensación de malestar, porque el otro tiene algo que uno no, y porque nos muestra ante los demás como carentes de algo.

    Miriam López, psicóloga perteneciente a la Sociedad Psicoanalítica de México, explica que desde que un niño nace se da cuenta que está incompleto.
    Viene de un estado al interior de la madre donde nada le molestaba, no tenía frío ni hambre, vivía en completa felicidad.

    En cambio, al nacer carece de eso y poco a poco percibe que sus necesidades dependen de otras personas, mamá o papá, durante sus primeros años de vida. La envidia se genera al darse cuenta que los otros tienen la capacidad de hacerlo sentir bien o mal.

    Sin embargo, las insatisfacciones que llegan a crearse durante esa época (por ejemplo, que no le den las cosas inmediatamente cuando las quiera) les ayudan a tener capacidad de frustración, y por lo tanto, a entender que así es la vida y no todo se puede obtener en el momento deseado. De tal forma aprenderá a manejar las insatisfacciones, querer lo que otros poseen no será un problema, e incluso, entenderá el concepto de envidia de la buena. “(Ésta) nos ayuda a alcanzar cosas en la vida pero sabiendo que se pueden postergar, que no pasa nada si no la tenemos en ese momento y el otro sí, por más que dé cierto corajito”, explica.

    Una buena autoestima es clave en ese sentido porque permite saber que en la vida siempre faltará algo, hasta el día que muramos, la diferencia es saber qué hacer con esa ausencia. “Una buena autoestima permite reconocer que ciertas personas te pueden provocar envidia”, explica la especialista, “es como un engranaje, se junta tu falta con lo que el otro tiene: hay que utilizarla como motor para alcanzar metas y no negarla.”

    De ahí que recomiende detectar las cosas que causan envidia, los aspectos materiales y características personas de los otros que la activan. Eso implica conocerse a uno mismo, cómo es que uno se siente cuando tiene envidia o está feliz, cuando se pone celoso, y a través de detectar lo percibido en cada emoción -qué es lo deseado de cada persona y situación- saber qué hacer.

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