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Enfermedades emergentes un riesgo

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  • EFE
  • 17-Octubre-2009
  • La aparición de la influenza AH1N1 recuerda poner atención a dolencias cuyo origen suele ser animal, y relacionadas con el cambio climático


    La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que las infecciones ocasionadas por microorganismos multirresistentes son enfermedades emergentes.

    El riesgo al contagio de microorganismos propios de enfermedades emergentes, generalmente de origen animal y propiciadas por la mayor movilidad de la población y el cambio climático, ha desatado el temor entre la clase científica y ha obligado a incrementar la investigación para lograr fármacos que venzan a estos virus y bacterias de nuevo cuño.

    Resistencia bacteriana

    Según los responsables del proyecto de investigación europeo AntiPathoGN, en la última década ha aumentado “de manera notable” la resistencia bacteriana a los antibióticos, fenómeno que en “ambientes hospitalarios” puede llegar a ser “dramático”.

    En la actualidad, una gran parte de los antibióticos disponibles no son aptos para el tratamiento de patógenos resistentes pertenecientes a un grupo de bacterias llamadas gramnegativas.

    Por esta razón, el referido proyecto de investigación profundizará en el conocimiento de los procesos biológicos y de los mecanismos de crecimiento y división celular de cuatro de las bacterias gramnegativas más resistentes a los fármacos.

    Mientras tanto, la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) de Valencia (al este de España) celebró en la segunda semana de octubre de 2009 el seminario “La problemática transnacional de las enfermedades desatendidas y emergentes”, que reunió a especialistas en enfermedades que amenazan a las dos terceras partes de la humanidad.

    Para el presidente de la Federación Europea de Parasitología y director del curso, Santiago Mas-Coma, en la actualidad “no tenemos la suficiente capacidad de reacción” ante la diseminación de nuevas enfermedades.

    “Con la aparición de la gripe aviar –dijo Más-Coma- se hicieron modelos matemáticos de predicción y se pensó que el origen geográfico de la misma era Asia, pero nadie pensó que la gripe AH1N1 podría diseminarse a todo el mundo desde México D.F., que tiene un aeropuerto internacional, y llegaría a Nueva Zelanda y Europa antes de dar a conocer el virus”.

    Cambio global y medio ambiente

    Para este experto, el cambio global ha modificado el medio ambiente y “esto ha provocado que dolencias restringidas a determinados países, como el mal de Chagas, la leishmaniasis o la schistosomiasis, se diseminen a toda velocidad y aumente considerablemente el número de afectados”.

    Más-Coma destaca que un denominador común de las enfermedades emergentes es su “aspecto zoónico”, ya que en la gran mayoría “el origen está en animales y, al mutar, se han transmitido a los hombres”.

    Un ejemplo es el mal de Chagas, una enfermedad propia del continente americano y que transmite una chinche que se alimenta de sangre-. Esta patología provoca malestar general, fiebre e hinchazón de los ojos.

    La leishmaniasis es una enfermedad propia del trópico transmitida por un mosquito y se manifiesta de diversas formas: desde úlceras en la piel, que cicatrizan por sí mismas, hasta inflamaciones que pueden llegar a ser fatales del hígado y del bazo.

    La schistosomiasis afecta a unos doscientos millones de personas de setenta y cinco países y provoca inflamaciones cutáneas o en órganos internos. El 85 por ciento de los casos aparece en África subsahariana y se contrae al contacto con una especie de caracoles de agua dulce.

    Continuidad de la gripe

    Con respecto a la gripe A, el especialista en Biología Molecular de Virus en el Centro Nacional de Microbiología, el español Antonio Tenorio, advirtió de que el avance del nuevo virus de esta enfermedad “es inevitable y va a haber algunas muertes más, que es lo habitual”, y de que se trata de un microorganismo “que continuará circulando este año entre nosotros”.

    “Cada veinte o veinticinco años el virus de la gripe emerge del mundo silvestre y empieza a circular entre humanos”, explicó Tenorio, quien recordó que los efectos de la epidemia de gripe 1918 –la llamada “gripe española” que mató a varios millones de personas en todo el mundo-”no fue tanto por la infección por el virus, como por el hecho de que no se disponía de antibióticos y de un sistema de salud adecuado”, algo que, a su juicio, “es imposible en nuestro entorno en este momento”, salvo en zonas deprimidas de Africa.

    Según Tenorio, hay virus “con una alta capacidad de adaptación a nuevos medios y están en el mundo silvestre luchando para adaptarse a nuevas especies”, aunque a veces lo hacen con más éxito, como en el caso del Sida, y otros con muy poco, con el ébola o el SARS.

    También existen otros virus que han evolucionado con los humanos pero que son transmitidos por la picadura de mosquitos como los del dengue o el chikungunya, que puede ser transmitido por el mosquito tigre asiático.

    Este mosquito fue la causa de la plaga en el Océano Índico y una amenaza en la costa mediterránea, tras un brote epidémico en Rávena (Italia), en septiembre de 2007, lo que motivó actuaciones urgentes de las autoridades sanitarias de la región.

    El director de la Unidad de Salud Internacional del Hospital General de Valencia (España), Enrique Ortega, calificó al virus de la gripe AH1N1 como “clínicamente más “light”” porque produce menos problemas que el de la gripe estacional”.

    Al igual que Tenorio, Ortega también recordó, a propósito del nuevo virus, la pandemias de la gripe española”, cuando “la mortalidad fue muy alta porque no se disponía de sulfamidas ni antibióticos y el virus tardó menos de veinte días en pasar de la costa este a la oeste en Estados Unidos”.

    El especialista en enfermedades infecciosas advirtió no obstante de que, aunque hubiera cambios en el virus en la segunda oleada de la pandemia de la gripe A, “tenemos la experiencia de Argentina y Chile, que tienen métodos de detección y trabajos epidemiológicos de donde se pueden extraer consecuencias”.

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