Dirigirán Congreso PAN-PRI
El panista Gustavo Madero y el priísta César Horacio Duarte, nuevos líderes de senadores y diputados, en forma respectiva
Por: Agencias29-Agosto-2008

El PAN y el PRI se quedaron con las presidencias la mesa directiva del Congreso de la Unión.
En el Senado, el PRD cedió y convalidó a Gustavo Madero. A la par, en San Lázaro, el priísta César Horacio Duarte será el relevo de la perredista Ruth Zavaleta, quien ahora será vicepresidenta del órgano legislativo.
En la sesión del pleno de la Cámara Alta, después de que los presentes aplaudieron de pie para despedir a Creel de la mesa directiva, se llevó a cabo la elección.
Como lo anticipó El Universal, Gustavo Madero fue electo con 89 votos a favor. Santiago Creel, por acuerdo de su bancada, será integrante de la Junta de Coordinación Política.
Humberto Aguilar Coronado, identificado con Creel, fue ratificado para seguir como miembro de esa junta.
Carlos Navarrete, coordinador de los perredistas, quien quería la presidencia de la mesa directiva y hasta amenazó con modificar su actitud hacia los acuerdos si no se la daban, cedió ante el compromiso de sus adversarios de que se revisará la ley sobre la composición de la Junta de Coordinación Política, aunque cualquier cambio entraría en vigor hasta el próximo año.
El priísta Manlio Fabio Beltrones se mantendrá en la presidencia de la Junta de Coordinación Política.
Palacio Legislativo
En San Lázaro, César Horacio Duarte Jáquez (PRI) rindió protesta como presidente de la mesa directiva de la Cámara de Diputados.
Duarte emitió un discurso en el que aseguró que durante su gestión será institucional y no enarbolará siglas ni colores partidistas.
Dijo que no abdicará su relación con el Ejecutivo y que, al contrario, será un desafío fortalecer el contrapeso entre los poderes de la Unión para privilegiar la rendición de cuentas.
“¡Arriba Chihuahua!”, fue el grito que arropó al flamante y recién nombrado presidente de la Cámara de Diputados.
Como buen priísta chihuahuense, Duarte trajo a padrino de lujo a la sesión que lo sacaría del modesto puesto que tenía ser “un diputado de mayoría”: ni más ni menos que al gobernador de la entidad norteña, José Reyes Baeza.
Al sentarse en su nuevo curul, pero ahora desde una posición privilegiada, a Duarte se le notaba nervioso y hasta impaciente por abordar su nuevo espacio.
Frotaba sus manos, se acomodaba la corbata roja que ya se volvió el color priísta, mientras llegaba el momento esperado:
El del “saludo y beso” que daba pasó al nuevo presidente por parte de la antigua presidenta, la perredista, Ruth Zavaleta.
Quien sólo se cambió de lugar en la Mesa Directiva, de ser presidenta, ahora será vicepresidenta pero sobre la misma tribuna.
El chihuahuense, siempre agradeció a Ruth, y hasta “amiga” la llamó, sin embargo en el instante de la transición no hubo abrazo.
Aprobaron su nombramiento por unanimidad, rindió protesta, se sentó en el lugar que lo esperaba desde que se rumoraba que podría ser él “el elegido por los dioses”.
En su discurso dejó ver su nerviosismo, al enfrentar al “moustro legislativo”.

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