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Déjà Vu’ fiscal

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  • Reporte Índigo
  • 24-Octubre-2009
Tags Relacionados: deja vu, fiscal, impuestos, fox
  • El controvertido rechazo y la aprobación de nuevos impuestos en el 2009, hace que el tiempo retroceda al 2003, al sexenio de Fox, dónde se entrampó la propuesta salinista

    • El controvertido rechazo y la aprobación de nuevos impuestos en el 2009, hace que el tiempo retroceda al 2003, al sexenio de Fox, dónde se entrampó la propuesta salinista

    El Presidente de la República hizo el anuncio a la nación. A pesar de estar iniciando su cuarto año de gobierno, iría nuevamente en busca de la aprobación de nuevos impuestos para aumentar los ingresos del Gobierno.

    Como era de esperarse, la propuesta no cayó nada bien. Ni a los ciudadanos, ni a los partidos políticos de oposición.

    Sin embargo, no faltaron las voces de aquellos que suponían que los nuevos gravámenes no les afectarían. Se apresuraron a aplaudir anticipadamente las medidas dadas a conocer por el gobierno.

    La justificación de los aplausos era que por años se había venido diciendo que lo que el país requería era dejar de depender del petróleo para crecer económicamente.

    Sin embargo, no dejaba de ser extraño que el presidente decidiera aumentar los impuestos precisamente cuando se encontraba políticamente más débil.

    ¿Acaso no se había dado cuenta de que su partido había perdido estrepitosamente en las elecciones de julio? ¿No le informaron que el PRI era ahora la primera minoría en la Cámara de Diputados? Pero lo que resultaba verdaderamente insólito era que el Presidente insistiera en el establecimiento de un nuevo impuesto para gravar el consumo, incluyendo alimentos y medicinas.

    ¿A qué se atenía un Presidente tan débil políticamente al lanzarse a la aventura de buscar que la oposición le aprobara un aumento de impuestos?
    ¿Le suena familiar? Pues no, no es la historia de la última propuesta de paquete fiscal del Gobierno de Felipe Calderón.

    Estamos hablando de la propuesta de paquete fiscal 2003 que se presentó en el gobierno de Vicente Fox.
    ¿Déjà vu? ¿Algo que sentimos que ya vivimos antes?
    El factor Salinas

    Quizá muchos no lo sabían, pero en 2003 era una realidad. El ex presidente Carlos Salinas de Gortari había regresado, por la puerta del miedo foxista, al ejercicio pleno del poder.

    Si su influencia en el gabinete presidencial ya era importante antes de las elecciones, su poder se fortaleció después de que el partido del Presidente saliera derrotado en julio.

    Pero pocos podían advertir que uno de los ganadores había sido el ex presidente Carlos Salinas.
    Además de convertirse en un pilar fundamental para la estabilidad del Gobierno, consolidó sus alianzas con el duopolio televisivo.

    Por si esto no fuera suficiente, también fortaleció sus vínculos con varios gobernadores priístas.
    Todo mundo asumía que su delfín para el relevo presidencial sería el gobernador del Estado de México Arturo Montiel. Igualito que hoy es Enrique Peña Nieto.

    Después de julio, parecía que el ex presidente había regresado por sus fueros.

    Después de aquel julio, su poder se había extendido hasta el centro de mando de la bancada tricolor en el palacio de San Lázaro.

    A la luz del “factor Salinas”, podría explicarse que el Presidente de la República se lanzara a aquella aventura con la seguridad de tener una mayor recaudación de impuestos.

    Si el gobierno necesitaba incrementar sus recursos, Carlos Salinas tenía la combinación que abriría, una vez más, el bolsillo de los mexicanos a través de la mayoría priista en el Congreso.

    Después de todo, el PAN pagaría los costos políticos de las alzas tributarias.

    El PRI ganaría las elecciones presidenciales en la persona del Gobernador del Estado de México sin tener que implantar después nuevas cargas fiscales. Igualito piensan hoy.

    Como diría hoy el diputado priísta David Penchyna cuando cita a Winston Churchill: “Nunca hables mal de los impuestos, porque puedes necesitarlos algún día”. Un plan perfecto, ¿no?

    El fracaso

    Sin embargo, y a pesar de que todo estuvo cuidadosamente planeado, la propuesta fracasó.
    El “compló” del presidente Salinas con Los Pinos fue oportunamente descubierto.

    La maestra Elba Esther Gordillo fue depuesta como líder de la bancada priista en la Cámara de Diputados. El Impuesto a la Producción y a la Importación (IPI), que gravaba el consumo incluyendo alimentos y medicinas, simplemente no prosperó.

    El diputado priísta Manlio Fabio Beltrones había logrado desactivar la tentativa de subir los impuestos. Sólo que muy pocos lo supieron.

    La venganza vino después.

    Fracasado también el intento de imponer a Arturo Montiel como candidato del PRI a la Presidencia de la República, Carlos Salinas podría haber aceptado todo, menos que Roberto Madrazo llegara a Los Pinos.
    Y eso dio lugar a “la traición” de algunos de los gobernadores priístas que se entendieron con el panista Manuel Espino para sacar adelante la candidatura de Felipe Calderón.

    Los rebeldes

    La historia nunca se repite igual, pero se repite.
    Si en 2003, Manlio Fabio Beltrones impidió que se fraguara el plan Salinas. En 2009 podría suceder lo mismo.

    Eso del “compló” Salinas no fue un asunto de política ficción.

    La propia maestra Elba Esther confesó públicamente el “compló” y acuerdo que había entre Vicente Fox y Carlos Salinas.

    Relató para la televisión la anécdota de cómo el ex presidente Carlos Salinas había citado en su casa al secretario de Hacienda Francisco Gil Díaz, así como al presidente del PRI, Roberto Madrazo, y a ella para discutir lo que debían hacer para que fuera aprobado el aumento de impuestos que pretendía Vicente Fox.

    Y aunque la historia nunca se repite igual, casi siempre se repite, como se repite la ambición, la envidia, la lujuria y la soberbia a lo largo de la historia.

    El rol de la maestra Elba Esther ahora lo desempeña el diputado Francisco Rojas Gutiérrez.
    El de Arturo Montiel, le toca a Enrique Peña Nieto.
    Y el papel de Roberto Madrazo pudiera ahora ser desempeñado por el senador Manlio Fabio Beltrones.
    Esta parece ser la explicación de por qué, pese a la férrea y tradicional disciplina tricolor, 50 diputados del PRI no votaron a favor de la consigna de Francisco Rojas y Beatriz Paredes de aumentar los impuestos: 36 votaron en contra, 3 se abstuvieron y 11 se ausentaron.

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