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YUCATÁN.-La luna de octubre que es bella para Yucatán, esta vez se ocultó entre las nubes de un cielo nublado que comenzó a abrir con el inicio del concierto de la soprano Sarah Brightman, frente al castillo de Kukulcán.
Una luz azulada pintó desde las 21 horas el templo en el corazón de Chichén Itzá, mientras la Orquesta Sinfónica de Yucatán afinaba y aparecía la cantante inglesa sobre el escenario con un vestido rojo.
Desde las ocho de la noche el ánimo del público se notó en todo momento y desde que escucharon la primera canción, “Gothica”, le ofrecieron un aplauso sincero, distinto al forzado que se llevó la gobernadora del estado, Ivonne Ortega Pacheco, cuando llegó puntual al evento.
“Estoy contenta de estar en Chichén Itzá para mí esta presentación es una celebración de canciones que he llevado por el mundo”, soltó una cantante con un español poco claro.
En compañía de políticos locales, de periodistas como Ricardo Rocha, de actores como Jacqueline Bracamontes y de los productores Carla Estrada y Raúl Araiza, la cantante dejó fluir su voz y en canciones como “A Beautiful Day” y “What a Wonderful World”, con la que tuvo su primer cambio de vestuario. El segundo cambio de vestimenta vino con “La Luna”.
Anteriormente había ratificado su supremacía con canciones como “Dust in The Wind” y “Who Wants to Live Forever” una versión poco atinada del clásico de Queen.
La cantante dio una demostración de entrega durante un concierto de casi tres horas de duración en el que interpretó temas como “Harem”, “Strangers in Paradise”, “Scarboro’fair” y “He Doesn’t See Me”.
sc