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La autopsia a los restos mortales de Elisa Loyo Gutiérrez, que el Gobierno mexicano exigió al filipino, se llevó a cabo ayer, y ahora sólo resta esperar los resultados de la misma, según informaron fuentes allegadas a la familia.
Mientras que Sofia y Lucía Loyo Gutiérrez tuvieron que “celebrar” ayer, involuntariamente, la fiesta de Año Nuevo en Filipinas, la presidenta de ese país, Gloria Macapagal Arroyo, habló de la esperanza en los días por venir, en un discurso al pueblo filipino.
Y eso es precisamente lo que las saltillenses aún conservan: la esperanza de encontrar la verdad sobre la muerte de su hermana Elisa, quien fue encontrada sin vida la semana pasada en un hotel donde trabajaba como chef, en la localidad filipina de Pampanga.
La mexicocanadiense se convirtió en las postrimerías del 2008 en uno de los 10 mil 500 mexicanos que perdieron la vida fuera de México, pero su cuerpo aún no ha sido repatriado a cualquiera de los dos países que le dieron nacionalidad.
En espera de que las autoridades Filipinas realicen la autopsia a los restos mortales de Elisa, Sofia y Lucía permanecen varadas en un hotel de Manila, en espera de los resultados.
En cuanto terminen los análisis postmortem, iniciarán los trámites para llevar a Elisa a Canadá, donde sera sepultada.
Solo que en aquel país, hasta la Embajada de México está de vacaciones, por lo que a la alta corrupción y burocracia filipina habrá que agregarle la inhabilidad por ser días feriados.
La muerte de la saltillense se convirtió en uno de los casos más relevantes para la Secretaría de Relaciones Exteriores, a la par de los cinco jóvenes que murieron en Ecuador, en marzo, durante un ataque del ejército colombiano contra un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y el fallecimiento de la mexicana de origen judío que falleció durante los ataques terroristas ocurridos en India, en noviembre.
En todos los casos de repatriación, la Dirección de Protección y Asuntos Consulares
destinó un presupuesto de 46 millones de pesos, monto ligeramente inferior a los 47.5 millones de dólares destinados para el mismo fin durante 2007, cuando la cifra de mexicanos muertos en el extranjero por diversas causas fue similar, según reveló ayer la SRE.
En Saltillo también llegó el Año Nuevo, y también con la esperanza para familiares y amigos de Elisa de que se haga justicia, por lo que la respuesta a la convocatoria a la “Megamarcha por Elisa”, que se realizará el 8 de enero, en Saltillo, se incrementó considerablemente.
Los organizadores de la caminata pacífica anunciaron que además se realizará una marcha simultánea en Ontario, Canadá, en donde será sepultada Elisa.