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Tras la muerte de una mujer y su hijo no nato habitantes del lugar piden mejorar calidad en atención a urgencias.
La noche del jueves, Guadalupe Martínez sufrió un paro cardiaco. Estaba en peligro su vida y la del niño que nacería en una semana.
Sus familiares la trasladaron lo más rápido que pudieron por la angosta carretera que lleva al ejido El Tunal, pero al llegar los médicos les avisaron que no podían atenderla por falta de equipo.
Llamaron a una ambulancia del municipio de Arteaga y Guadalupe fue trasladada de urgencia al Hospital Universitario. Su hijo ya había muerto y ella llegó con signos vitales casi nulos.
A pesar del trabajo que paramédicos y doctores hicieron, ninguna de las dos vidas pudo salvarse.
Los habitantes de Los Lirios se mostraron perplejos por la noticia porque conocían a Guadalupe y sabían que su estado de salud era estable.
Sin embargo, cuestionan la lejanía de centros médicos que atiendan urgencias de esta magnitud.
“Sí tenemos clínica médica. Pero no se tratan urgencias de esa magnitud porque no tenemos los utensilios necesarios”, aseveró una mujer que ha vivido más de 50 años en el ejido.
Raquel, habitante del lugar, aseguró que cuando se trata de urgencias sí hay una atención médica inmediata en la clínica; pero cuando se trata de un traslado inaplazable, deben moverse al ejido del Tunal o Jamé, donde sí cuentan con ambulancia.
Además, continuaron contando los vecinos, el traslado se debe hacer hasta Saltillo, donde sí hay hospitales con equipo para tratar cualquier tipo de problema. Es decir, deben esperar alrededor de 40 minutos en lo que llegan a un hospital.
“Todo ese tiempo es importante, si hubiera algún centro médico más cercano tal vez se pudiera haber salvado. No demerito el trabajo de nuestros doctores, porque ahora sí son buenos, antes no”, explicó doña Claudia.
Hace 13 años, la señora Claudia acudió a la clínica del ejido porque su hijo de tres años sufría un problema con los bronquios. El medicamento que le recetaron le produjo alguna complicación, por lo que tuvo que viajar hasta el Hospital del Niño.
“Cuando llegué ahí me dijeron que estaba muy grave. Ahora mi hijo ya tiene 16 años y está bien de salud. Pero ya sé que si se trata de algo grave, mejor no pregunto y me voy luego, luego hasta Saltillo. Es más tardado, pero qué le hacemos”.
No obstante que la distancia es relativamente corta, los vecinos explican que no todos cuentan con recursos económicos que les permitan viajar rápido a la ciudad.
“Algunos sí tienen dinero, pero otros no. Esos no podemos andar corriendo a la ciudad porque ni carro tenemos. Necesitamos un hospital más competente cerca. Que haya manera de tener una atención inmediata”, se quejaron los vecinos.
Los oriundos de Los Lirios admiten conocer las desventajas de vivir tan alejados de la ciudad, pero saben que así debe ser porque allá, en el rancho, tienen cómo sobrevivir. En cambio, si emigran a la ciudad, tendrán hospitales, pero no qué comer.
kg