Olvida Calderón a colonia Analco
Hace más de dos años que el entonces candidato a la Presidencia de la República, Felipe Calderón, visitó la colonia Analco para prodigar promesas.
Por: Karla Garza05-Octubre-2008

Algunos aún las recuerdan, pese a que poco ha cambiado en el sector. Frente a la casa de la señora Leticia Bravo se extiende un terreno baldío con grafiteadas estructuras en ruinas. “Aquí iban a hacer una placita. Desde el día que vino el Presidente dijo, pero nunca hicieron nada”, señala.
Y aún, pocos son los espacios recreativos para los niños en la populosa colonia. Un cancha de futbol en malas condiciones y un parquecito al final del fraccionamiento. Pero, sobre todo, “Nos prometió más vigilancia sobre el pandillerismo”, recuerda la señora Bravo.
Vigilancia, se les escucha decir a los vecinos una y otra vez, es la principal demanda. “Sobre todo porque hay muchas casas a las que se meten los pandilleros y nos quitan todo, vienen de otras colonias porque aquí falta mucha vigilancia”, dice el señor Luciano Villegas.
Mucho la han solicitado ya, refiere, “sobretodo aquí en las escuela a donde van los niños, porque en las mañanas andan los pandilleros ahí, gente que no sabemos cómo van a reaccionar y según están los policías ahí y no les dicen nada. Las señoras que van con los chiquillos a la escuela van con miedo... el otro día había uno ahí quebrando envases, o sea, una cosa fea que lo ven los niños y es malo para ellos”.
Además, dice la señora Carmen Grey “allá arriba hay muchas casas solas y muchos hombres malos que se meten a robar, que asaltan y no hay vigilancia”.
“Hay bastantes robos y pleitos y todo eso, ante todo, seguridad es lo que más falta. A veces sí hay patrullas pero por decir eso de los robos no solucionan nada”, apunta Fernando Ruiz.
A eso, dice el señor Villegas, hay que agregar la venta indiscriminada de cerveza los domingos. “según es Ley Seca y es cuando más se vende cerveza, donde quiera venden, están arreglados con el municipio y pues luego con el pandillerismo que hay aquí…”
La calidad de vida de la colonia no reconoce cambio alguno sobre la aparente fortuna de haber recibido promesas del ahora Presidente. Entre otras quejas, señalan los vecinos, el transporte es poco y muy espaciado. Las calles abundan en baches y relieves y el servicio de recolección de basura es pésimo, porque “A veces duran cuatro o cinco días y el trabajo que hacen no lo hacen bien, avientan los botes, los rompen, llegan enojados”, dice el señor Santiago Alonso.

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