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México.- Al cumplirse dos años de la tragedia en la mina Pasta de Conchos, el obispo de Saltillo, Raúl Vera, pidió justicia para los familiares de los 65 mineros fallecidos y un trato digno para los trabajadores.
Al oficiar una misa frente a las instalaciones del consorcio minero ubicado en Campos Eliseos 300, en Polanco, el prelado mencionó que en ese caso hay un "signo terrible de injusticia", sobre todo, en el trato a los familiares de los trabajadores.
"Dejen de hacer injusticias y concretamente a las personas que son más dañadas que son los más débiles, las viudas y los huérfanos", comentó.
Acompañado por el obispo emérito de San Cristóbal de las Casas, Samuel Ruiz García, dijo que en el caso de Pasta de Conchos hay 65 viudas y más de un centenar de niños sin padre.
Por ello, llamó a los empresarios de la industria minera a dar un trato digno a sus trabajadores, un salario justo y dejar de exponerlos a la muerte.
Durante la homilía, señaló que "los dueños de Grupo México se niegan a abrir esas instalaciones por temor a que quede en evidencia lo que pasó ahí".
Nuestra confianza, dijo, "no sólo está en las fuerzas humanas, ya que lo que ha sostenido a estas mujeres es la fe y gracias a ello estamos entendiendo muchas cosas de nuestro país."
A su vez, Ruiz García advirtió que el ser humano está viviendo en un sistema de aplastamiento y de despojo, donde sólo importa la ganancia y el dinero y no el hombre en sí mismo.
Por ello, afirmó, es necesario revisar nuestra vida y las relaciones que se tienen con los demás, con el fin de cambiar de conducta por el bien del hombre y su comunidad.
Durante la misa se dio lectura a una carta enviada desde el Vaticano por el cardenal Renato Martino, presidente del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz.
En la carta mencionó que "los acontecimientos registrados hace dos años en la mina 8 de carbón de Pasta de Conchos nos deben hacer reflexionar y actuar de manera solidaria y justa con las familias afectadas".
Pero también, subrayó, "debe servir para hacernos pensar sobre las condiciones que enfrentan los trabajadores. El obrero no debe ser rebajado a un instrumento de producción, pues es un ser humano".
Agregó que "es un hombre que tiene derechos, los cuales deben ser respetados y al mismo tiempo se debe desarrollar en un ambiente de trabajo sano, donde no se demerite su estado físico".
"Los trabajadores tienen derecho a recibir subsidios adecuados con el fin de que se puedan desarrollar plenamente él y su familia, pero también debe contar con pensiones justas y seguridad social para su vejez", concluyó.