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Nairobi.- Los cascos azules de Naciones Unidas van a dejar de trabajar con el Ejército de la República Democráctica de Congo (RDC) tras la masacre de 62 civiles, muchos de ellos mujeres y niños, a manos de militares, informó el responsable de la fuerza de paz en el país africano.
"De acuerdo con nuestra información, los civiles fueron claramente el objetivo de los ataques de ciertos elementos de la FARDC (el Ejército congoleño)", dijo el responsable de la Misión de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUC), Alain Leroy, a radio Okapi, respaldada por la ONU.
"Hemos decidido que MONUC suspenda de inmediato su apoyo logístico y operacional con las unidades implicadas en las muertes", añadió el responsable de los cascos azules.
Leroy, que se desplazó a la zona del conflicto, en el este del país, indicó que las muertes se produjeron cerca de Lukweti, a unos 80 kilómetros de Goma, la capital provincial de Kivu Norte, entre mayo y septiembre.
"Es la primera vez que damos este paso. Esperamos que la investigación conjunta con el Ejército congoleño arrancará lo antes posible", señaló el portavoz de MONUC, Kevin Kennedy, quien no ofreció detalles de cómo se ha retirado el apoyo los militares congoleños.
Diversas agencias de cooperación internacional acusan al Ejército de Congo de matar indiscriminadamente a civiles de la etnia Hutu.
MONUC apoyó este año las operaciones destinadas a acabar con el grupo rebelde ugandés Ejército de Resistencia del Señor (LRA, por sus siglas en inglés), y al grupo hutu ruandés FDLR.
Este último está integrado por la milicia que huyó de Ruanda tras participar en el genocidio en 1994 de 800.000 tutsis y hutus moderados. En la RDC ha estado involucrado en los disturbios del país durante una década.
avv