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Williams vs. Williams; todos ganan en Wimbledon

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  • DPA
  • 03-Julio-2009
  • Entre ambas suman 17 títulos de Grand Slam. Destacan los diez de Serena, que ha sido capaz de triunfar en los cuatro "grandes". Pero Wimbledon es el jardín de Venus, que lleva 20 partidos seguidos ganados en el mítico césped.


    Londres, Inglaterra.- Richard Williams, padre de las hermanas Venus y Serena, busca un avión para regresar a Los Angeles. No quiere sufrir mañana viendo la final del torneo de Wimbledon entre sus hijas, en la que gana seguro, al igual que los organizadores y el tenis femenino, que florece cuando las Williams se motivan.

    "Están jugando como lo hacen las Williams y cuando lo hacen así es muy difícil para cualquiera acercarse a ellas", asegura Richard, el patriarca de la familia que domina desde hace varios años el torneo de Wimbledon en particular y el tenis femenino en general.

    Venus y Serena disputarán su cuarta final en la hierba de Londres.

    Venus, la mayor, busca su segundo título seguido y el sexto en total.

    Serena, la menor, el tercero. Ocho de los últimos diez títulos en el All England Club tienen el mismo apellido: Williams.

    Entre ambas suman 17 títulos de Grand Slam. Destacan los diez de Serena, que ha sido capaz de triunfar en los cuatro "grandes". Pero Wimbledon es el jardín de Venus, que lleva 20 partidos seguidos ganados en el mítico césped.

    "No tengo nada que perder", dice Serena, que sabe que en la hierba su hermana se desenvuelve mejor.

    Cuando ambas se motivan no encuentran rival en el circuito femenino, especialmente desde la retirada de la belga Justine Henin.

    Pero para ellas el tenis no siempre es lo que más importa. Venus, con problemas físicos, selecciona con mimo su calendario. Serena, más fuerte físicamente, disfruta sólo en los grandes escenarios. Más allá de las canchas tiene la moda, el cine, la televisión...

    "Me gusta verlas porque son muy poderosas. Parece que cuando están jugando bien no hay mucho que puedan hacer las demás", asegura Roger Federer, número dos del mundo y campeón de 14 Grand Slams.

    "He tenido que trabajar duro por ello", asegura Venus cuando se alaba su juego en la hierba, en la que en seis partidos apenas cedió 20 juegos. También Serena destaca su esfuerzo.

    Es como si quisieran reivindicar que no sólo son talento, que ponen dedicación, que a veces también se toman en serio un circuito que languidece porque las Williams juegan "a tiempo parcial" y porque en el número uno del ranking se suceden jugadoras sin apenas títulos grandes y que no perduran.

    "No sé cuántas veces la gente les ha cerrado las puertas, pero todavía están aquí haciendo suyo Wimbledon", las defiende su compatriota estadounidense Andy Roddick, sexto jugador mundial y que las conoce desde niños.

    Las Williams atraen más allá del tenis. Su concepto del "show" hace que su puesta en escena y sus apariciones ante los medios -sobre todo las de Serena- se conviertan en un espectáculo en sí mismo.

    El duelo entre ambas, el vigesimoprimero, atrapará audiencias pese a la leyenda que dice que es el patriarca Richard quien decide estratégicamente quién gana según lo que más conviene a la empresa familiar.

    No se atisba ni un ápice de rivalidad cainita entre ellas, elemento que añadiría picante a sus enfrentamientos. Hoy se clasificaron para la final de dobles femeninos, esta noche cenarán y mañana desayunarán juntas en el apartamento que comparten.

    Ellas ya lo toman como una rutina. "Jugar con Serena Williams me genera un inmenso respeto. Aunque no juegue bien, siempre lucha", dice Venus, que admira de su hermana el espíritu competitivo.

    Sobre la cancha pronto olvidan que son hermanas. "Es fácil de separar las dos cosas cuando recibes un saque fuerte y luego un golpe ganador", dice Venus, de 29 años, dos más que Serena.

    "No quiero que pierda. Yo quiero ganar. No quiero verla decepcionada, pero yo tampoco quiero estarlo", explica Venus la difícil situación que volverá a vivir mañana. Una victoria ante la hermana no da la felicidad completa y una derrota tiene su lado bueno.

    En esa dicotomía se mueve Richard Williams. Serena desearía que su padre viera el partido, aunque sabe que es difícil convencerlo. "Su trabajo realmente ya está hecho".

mo

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