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Ahora, para alcanzar su gran volumen, la planta de la calabaza requiere de muchos nutrientes y grandes espacios. El premio que nos ofrece a cambio de los cuidados que se le otorgan es su propia carne, de color naranja o amarilla.
Hace milenios, la calabaza gigante se cultivaba en tierras de América, especialmente en el territorio que ocupa lo que ahora es la República mexicana.
Desde antes de la llegada de los españoles los nativos utilizaban sus semillas para extraer aceite, (como aún se hace en Yucatán, para los papadzules) y preparar las salsas verdes, que se han desarrollado en pipianes y moles. Desde entonces, ya secas y limpias, se tuestan en el comal para molerlas en el metate.
Ustedes se preguntarán, de dónde le vino, entonces, el apelativo “de Castilla”. La explicación es que, para los españoles, todo lo que fuera ejemplar, parecía “de Castilla”.
En noviembre, sobre todo en los hogares tradicionales, resulta imprescindible la calabaza en tacha, con piloncillo.
Sin embargo, hay muchas otras formas de saborear el carnoso fruto, por ejemplo, en sopa.
Otra curiosidad de México
Los chayotes son parte de las hortalizas mexicanas. En los días de otoño se encuentran los que tienen espinas, muy fáciles de rellenar.
He aquí la receta clásica, que puede variar en sus ingredientes, pero conserva su presentación: Después de cocidos, pero cuidando de que queden suaves, se cortan en dos mitades, por el centro, y se retira cuidadosamente la pulpa; es necesario conservar el casco de piel como recipiente.
La pulpa extraída se mezcla con cebolla picada y frita en mantequilla; crema de leche y queso rallado. Una vez rellenos ambos cuencos, se hornean hasta gratinar. Otra opción es sofreír la pulpa del chayote con salsa de chipotle o chile pasilla y cubrirla con queso.
El betabel
Este bulbo rojo púrpura tiene un delicioso sabor ligeramente dulce; sus hojas pueden formar parte de una ensalada. Para aprovechar los nutrientes del betabel y evitar que se pierdan en el agua de su cocción, le recomendamos hornearlos.
Lave perfectamente la piel, retirando cualquier residuo.
Envuelva cada pieza untada con aceite de cocina en papel aluminio. Ponga a hornear a temperatura baja, durante una hora y media. Retire del horno y deje enfriar. Separe del papel aluminio y retire la piel.
Corte en cubos. Aliñe con una mezcla de mayonesa y yogur, cebollitas cambray picadas finamente, jugo de limón, sal y pimienta. Adorne con hojas de eneldo finamente picado.
El hinojo
Crece a la intemperie y su parte más gruesa, a manera de bulbo, se rebana (desde luego, bien lavada y desinfectada) para ensaladas que combinan con pepinos y quesos.
Como hierba aromática, el hinojo tiene un sabor similar al del anís.
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