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La tregua que dan los días previos a los juegos nunca existió entre estos dos. Los cuartos de final entre el Cruz Azul y el Puebla fueron una batalla disfrazada de partido de futbol, estos equipos entendieron que disputaban la oportunidad de ganar el título y jugaron al tope de sus capacidades. El Azul hirvió sin momento para descanso y terminó el día con el coro de la victoria.
La Máquina canalizó de mejor forma la polémica que se desató después de la ida en territorio poblano y se llevó la serie (3-2, 7-6 en el marcador global) para clasificarse a las semifinales del Apertura, en lo que será el estreno dentro de esta fase para Enrique Meza como técnico cementero. La afición azul ha comenzado a abrirse de a poco a una nueva ilusión.
Vestido como Lex Luthor, y con el mismo toque maquiavélico en cada una de las instrucciones para sus futbolistas, José Luis Sánchez Solá, técnico de La Franja, sufrió el partido de principio a fin. Lo mismo Meza, más activo que de costumbre en la zona técnica, de charla constante con el cuarto árbitro y hasta con la banca rival.
Los poblanos sucumbieron ante las emociones mal encaminadas. Más preocupados por el tema de las faltas y la guerra psicológica fuera de la cancha, los visitantes se olvidaron del orden en el campo. Peor aún, cuando comenzaron a discutir entre ellos por dejar espacios bien aprovechados por los de casa.
Olvidado el tema arbitral, los jugadores de Cruz Azul se hicieron del esférico y rompieron los planes poblanos con golpes estratégicos, en el momento preciso.
César Villaluz marcó el primer tanto para los azules en jugada de Emanuel Villa, quien aguantó un choque y colaboró para dejarle servido el gol al joven, al minuto 19. Villa, campeón de goleo del torneo no marcó ante los poblanos, pero tuvo una serie de sacrificio y valor agregado.
Nicolás Olivera, el mejor del Puebla, igualó al 31 de tiempo corrido, pero cuatro minutos después, los cementeros pasaron al frente con gol de Julio Domínguez.
Durante el complemento se vivió la resurrección de Huiqui, quien se ha manifestado como lo mejor de una defensa que a pesar del pase a semifinales recibió seis anotaciones y tendrá que trabajar para lo que viene.
El sinaloense, perdido en los últimos torneos se conectó rápido a la exigencia de marcar a Jared Borgetti, quien se quedó a un gol de igualar a José Cardozo como el tercer goleador de la historia del balompié mexicano.
Fausto Pinto cerró la noche para la localía al 52 de tiempo regular, con buena ejecución de tiro libre que sorprendió a todos.
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