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Para alguien como Drew Barrymore que es tan famosa por las comedias románticas, resulta curioso que se haya tomado una tarea tan ‘seria’ como la dirección de cine, con la película “Whip It”. Y en medio del prestigio del Festival Internacional de Cine de Toronto, después de habernos invitado a compartir juntos el estreno mundial de su película (con fiesta incluida), nos recibió en exclusiva, para entrevistarla en el Hotel Park Hyatt.
“Perdón por la toz” se disculpa apenas nos recibe, con un grueso pañuelo de seda que cubre su garganta “Los aviones me dejaron así” comenta al remarcar otro estilo de direcciones que le tocaron esta vez “Vengo recorriendo todas las ciudades que hay entre Los Angeles y Toronto”. Y en una entrevista ‘sin escalas’, asi fue como hablamos sobre un estilo de vida dentro del mundo del cine, que literalmente viene tomando una nueva ‘dirección’, en todo sentido.
- ¿Es tan buena directora en su propia vida como en el cine? ¿Trata siempre de perfeccionar hasta el último detalle de su vida?-
“Sí, absolutamente. He trabajado con muchísimos directores con los que aprendí que es muy necesario mantener siempre el ojo en la bola, además de colaborar con otras personas. Por eso hay que estar preparado en todo sentido. Absolutamente. Me encanta dirigirme bien en la vida, pero me encanta que me dirijan”.
En su debut como directora, Drew eligió la historia de una rebelde adolescente Ellen Page (nominada al Oscar por “Juno”) que se niega a seguir cumpliendo los sueños de su madre participando en diferentes certámenes de belleza, buscando su propio sueño de conquistar el mundo en patines ‘rollers’, conociendo en el camino a otras estrellas del deporte, que también interpretan Juliette Lewis y la mismísima directora de la película, Drew Barrymore.
-¿Qué la llevó a tomar una decisión tan importante como pasar del otro lado de una cámara para dirigir?-
“La actuación igual sigue siendo importante para mi, pero fue estimulante sentarme al lado de una cámara, contemplando la inspiración de lo que significa un personaje, viendo diferentes niveles de emociones que generaron mis ideas. Esa había sido mi meta y la cumplí, gracias a la gente que trabajó conmigo. Hace 15 años que vengo produciendo cine y me pareció una buena terapia, llamar la atención con ciertos temas que yo misma pasé en mi vida”.
-¿Quiere decir que su vida tiene mucho que ver con la rebeldía adolescente que muestra en “Whip It”?
“Sí. Me identifico con la historia, en todos los aspectos desde mi infancia. Yo pasé por momentos muy peculiares y difíciles, navegando la relación que tuve con mi propia madre. Y todas las mujeres pasamos por el momento en que elegimos al chico que suele ser tan interesante, inspirador o estimulante, aunque no podamos contar con él, al final del día. También me gusta encontrar mi propia tribu, mis amigos, así como me encanta la acción, haciendo lo que hacen los varones, tratando de encontrar siempre una camadería. También me gusta la música... y aunque en la historia, el personaje de Ellen Page se ve encerrada entre los certámenes de belleza, a mi no me gusta que me encierren dentro del mundo de Hollywood. Nunca quise que me coloquen dentro de ninguna caja, encasillándome en lo que se supone que tengo que hacer o incluso como tengo que verme o actuar. Yo siempre me rebelé en cuanto a eso. Y las carreras de patín con el ‘Roller Derby’ de la película es la perfecta metáfora. Prefiero ser como soy, tratando que la gente me acepte tal cual como soy en vez de tratar de pretender ser alguien que quieren que sea. Eso sí me haría increíblemente infeliz. Por eso, el tema de la película y la metáfora son completamente ciertas en relación con mis experiencias. Y por eso fue tan personal dirigir esta película, porque es algo muy personal para mi”.
-¿Es cierto que en la época de “E.T”, con apenas 6 años, ya había escrito su primer guión?-
“Sí y se lo di a mi padrino, Steven Spielberg”.
-¿Y siendo tan joven pudo escribir una historia lo suficientemente larga como para una película de 90 minutos?-
“No, no.... Era una historia corta”.
-¿Y de qué trataba?-
“Como ‘Whip It’, también era una historia relacionada entre una hija y su madre. Así que no había ninguna ironía en ese sentido”.
-¿Todavía guarda aquel guión?-
“No sé donde está... no guardo demasiado de la época de mi infancia”.
-¿Se da cuenta la calidad de actores que aceptan una película con sólo el hecho de poder trabajar con usted, más allá de cualquier guión?-
“Es algo que me hace lagrimear porque cuando empezamos con nuestra productora de cine, lo primero que me impuse fue mantener mi palabra, cada vez que prometía algo. Y muchas de las películas con las que empezamos ni siquiera tenían guiones, como ‘Los Angeles de Charlie’ o ‘Never Been Kissed’. Siempre fui alguien que no defrauda al que me tiene fe. Y es algo que insisto tanto con los más grandes estudios de cine, como los actores que se involucran en una producción. Por eso me importa tanto, porque creo que mantener una promesa es lo más importante.
Hoy, no caben dudas que Drew aprendió a conducir muy bien su carrera. Y aunque en la vida real, también conduce un auto Porsche “Carrera”, es difícil asegurar que supo dirigir tan bien su vida, como el cine. Sin saber manejar la fama a una edad tan temprana, Drew Barrymore aprovechó todo aquello que la malcriaba, fumando a los 9 años, tomando alcohol cuando apenas tenía 11, probando mariguana a los 12 y consumiendo cocaína a los 13. A los 14 años, incluso intentó suicidarse. Y gracias a un centro de rehabilitación y las puertas que le abrió David Crosby en su casa, Drew finalmente sentó cabeza, al punto de conseguir la emancipación de los padres, viviendo en su propio apartamento, con apenas 15 años de edad. A los 16, estuvo a punto de casarse con Lelan Hayward, nieto del productor de Hollywood Lelan Hayward, aunque después de romper el compromiso, Drew Barrymore se fue a vivir con el músico y actor Jamie Walters. Era la época en que juntos se atrevieron a posar desnudos para la revista Playboy (Steven Spielberg le regaló después una manta, como regalo de cumpleaños, con una tarjeta que decía “Cubre tu Cuerpo”, al lado de otras fotos de Playboy que él mismo, había mandado a editar para que apareciera vestida).
-¿Está satisfecha con la experiencia de haber dirigido su primera película? ¿Piensa volver a dirigir cine?-
“Estoy contenta que todo haya funcionado como funcionó. Las cosas suceden por alguna razón. Lo más importante para mi, es estar tan enamorada de lo que hago. Tengo que estar enamorada para querer salir de la cama a trabajar siete días a la semana, dieciocho horas por día, Tuve que invertir demasiado en preocuparme por el más ínfimo detalle, desde la taza de café de un rincón, hasta la luz más pequeña del esquema, cada pieza de vestuario, la selección del elenco, cada línea de los diálogos necesitaba un 150% de mi atención y pura pasión. Por eso era necesario amar lo que hacía. Pero la verdad, todavía no encontré tiempo para recargar mis baterías y encontrar la película correcta para volver a dirigir. Pero pienso considerarlo, seguramente.
-¿Lo que más disfrutó de la experiencia?-
“Amo los desafíos de la dirección, porque creo que trabajé toda mi vida para llegar hasta este lugar. También pienso que tanta preparación y disciplina me ayudó a divertirme mucho más, porque pude tomarme el tiempo suficiente para pensar y analizar cada toma o interpretación”.
-¿Y ahora que tiene el título de Directora de Cine, cambió su percepción como actriz, por completo?-
“Siempre voy a seguir siendo actriz. Quiero hacer un poco de todo. Me siento en condiciones como para ponerme diferentes sombreros. Es lo que me gusta. Pero es cierto que cambió mi percepción como actriz. Es como estar en una habitación donde alguien te apaga la luz, pidiéndote que pretendas que no sabes como se ve el lugar. No se puede. Es imposible. La imagen ya está en tu cabeza. Y sí, cambié para siempre y nunca voy a poder volver atrás.
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