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Ciudad del Vaticano.- El Papa Benedicto XVI reafirmó hoy el concepto de separación Iglesia-Estado, pero defendió la función de 'despertar en la sociedad las fuerzas morales y espirituales' que cumplen las religiones.
Durante una visita que cumplió este sábado a la sede de la embajada de Italia ante El Vaticano, el pontífice sostuvo el derecho de los católicos a proponer 'algunos fundamentales principios éticos' no sólo para la vida privada, sino también para la pública.
'Esta breve visita es propicia para sostener cómo la Iglesia sea bien consciente que a la estructura fundamental del cristianismo pertenece la distinción entre lo que es del César y lo de Dios, es decir la distinción entre Estado e Iglesia', enfatizó.
Sostuvo que la división de los poderes políticos y espirituales no sólo es reconocida y respetada por la Iglesia, sino que ella se 'alegra' por tal situación al considerarla como 'un gran progreso de la humanidad.
Esta separación (conocida también como 'laicidad') es condición fundamental para la libertad religiosa y el cumplimiento de la misión universal de salvación entre los pueblos del cristianismo, apuntó.
Al mismo tiempo es tarea de la institución católica –siguiendo los dictados de la propia doctrina social-, contribuir a la apertura de las voluntades a las 'auténticas exigencias del bien', afirmó el Papa Joseph Ratzinger.
'De hecho la Iglesia contribuye a garantizar y promover la dignidad de la persona además del bien común de la sociedad, en este sentido se realiza la deseada, verdadera y justa cooperación entre la Iglesia y el Estado', aseguró.
sc