• » Conectate
  • » Registro
  • Edición Impresa
  • Móvil
  • Newsletter
  • Vanguardia para llevar
    Llévate todas las noticias del momento con V para llevar, la edición que te ofrece Vanguardia para que imprimias
  • » CLIMA
  • Hoy es 21 de noviembre del 2009
TAMAÑO DE LA LETRA:

Un año después de su elección, crece el desencanto con Obama

  • vota:
     |  Existen  
     votos
  • DPA
  • 01-Noviembre-2009
  • Muchas lágrimas corrieron en la noche del 4 de noviembre de 2008 cuando Barack Obama, acompañado de su esposa, Michelle, y las hijas Malia y Sasha, subió a la tribuna en el Grand Park de Chicago.

    • Muchas lágrimas corrieron en la noche del 4 de noviembre de 2008 cuando Barack Obama, acompañado de su esposa, Michelle, y las hijas Malia y Sasha, subió a la tribuna en el Grand Park de Chicago.
      Foto: Archivo

    Más de 200.000 personas, entre ellas muchas figuras prominentes, ovacionaron a Obama. La presentadora estrella de la televisión estadounidense, Oprah Winfrey, y el activista negro por los derechos civiles Jesse Jackson lloraron emocionados. En Estados Unidos y en el resto del mundo, millones de personas siguieron fascinadas, por televisión, el histórico acontecimiento: por primera vez, Estados Unidos había elegido presidente a un negro.

    Obama había entusiasmado a los estadounidenses y al mundo con sus mensajes de "cambio" y "esperanza". Parecía que medio mundo estaba rendido a sus pies. Un año después, Obama incluso fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz. Sin embargo, como era de esperar, también se ha instalado cierto desencanto, en el propio vencedor de las elecciones, entre los electores y también a nivel internacional.

    El pelo de Obama ha encanecido visiblemente; los rasgos del presidente, de 48 años, están más marcados y su voz suena más opaca. Todavía, según las encuestas, el 55 por ciento de los estadounidenses confían en él, aunque bastante menos que el 68 por ciento registrado el 5 de noviembre de 2008.

    La resistencia política a Obama ha crecido enormemente. Además, el presidente, más que nunca, tiene que temer por su vida: Obama recibe actualmente cuatro veces más amenazas de muerte que las que se dirigían hace un par de años al entonces presidente George W. Bush.

    Poco ha quedado en Estados Unidos de la "Obamanía", la euforia que inicialmente despertó el nuevo presidente, la nueva esperanza política, adorada como una estrella de pop.

    Las vendedoras de la gran tienda de souvenirs de Obama, situada a un costado de la Casa Blanca, dicen que no saben cuánto tiempo más permanecerá abierto el comercio. "Las ventas no van muy bien. Estamos vendiendo ahora más recuerdos de anteriores presidentes".

    El hijo de "una mujer blanca de Kansas y un hombre negro de Kenia", tal como a Obama le gustaba en el pasado presentarse a sí mismo, ha perdido mucho brillo. Es cierto que sigue siendo un maestro en la tribuna pública y que sigue fascinando a la gente con sus pulidos discursos. Sin embargo, le cuesta enormemente cumplir sus promesas electorales, a pesar de que su partido cuenta con amplias mayorías en el Senado y en la Cámara de Representantes.

    Obama quería poner fin inmediatamente a la guerra de Irak. La realidad ahora es que incluso después del verano (boreal) de 2010 permanecerán en Irak al menos 50.000 soldados estadounidenses.

    También había anunciado a raíz de su toma de posesión en enero que cerraría en un plazo no mayor de un año el campo de detención en Guantánamo, símbolo de la cuestionada "guerra contra el terrorismo" de Bush y del desprecio por los principios propios de un Estado de derecho. Ya se sabe que eso no va a ser así.

    Con una "nueva estrategia", Obama pretendía estabilizar a Afganistán y Pakistán. Hoy, esos dos países viven terribles turbulencias. Con una política de "soft power", privilegiando la diplomacia y el acercamiento, Obama ha intentado, hasta el momento sin éxito, persuadir a Irán y Corea del Norte de que abandonen sus aspiraciones nucleares.

    Y en el plano político nacional, la reforma del sistema de salud era, después de la estabilización de la economía, el proyecto más importante del presidente demócrata. Sin embargo, esa reforma sigue siendo objeto de una fuerte polémica.

    No obstante, Obama también puede reivindicar algunos éxitos: el prestigio de Estados Unidos, que sufrió un dramático deterioro durante la Administración Bush, ha aumentado notablemente, sobre todo después de que el presidente condenara, en nombre de su país, la práctica de la tortura.

    Sin embargo, a pesar de los grandes elogios que cosechó su "discurso dirigido al mundo islámico", pronunciado en El Cairo, la confianza en Estados Unidos no ha aumentado sustancialmente en esa parte del mundo, según revelan las encuestas. Y mucho menos en Israel, donde la desconfianza hacia Obama es enorme.

    Entre tanto, la economía de Estados Unidos ha vuelto a la senda del crecimiento. La Casa Blanca asegura que ello se debe al gigantesco plan de estímulo impulsado por Obama y a los miles de millones de dólares invertidos en el rescate del sector financiero. Sin embargo, al menos las medidas destinadas a apoyar a la banca ya habían sido introducidas por Bush. Además, entre los estadounidenses crece la desconfianza hacia una mayor injerencia del Estado.

    Con una tasa de casi un diez por ciento, también el desempleo en Estados Unidos se sitúa en un nivel récord. Respecto al cambio climático, Obama ha llevado a cabo un cambio político moderado, pero el Congreso aún debe aprobar el nuevo proyecto de ley.

    Obama ha prometido llevar a Estados Unidos a una nueva era, promover la paz y el entendimiento en el mundo y convertir su gobierno en el más transparente de la historia. Además, Internet permitirá una mayor participación de los ciudadanos en la política, asegura. Sin embargo, todo eso ha resultado hasta el momento mucho más difícil de realizar de lo que él mismo debe haber pensado. Obama pretende gobernar con prudencia, lo que muchos interpretan como indecisión y muestra de un liderazgo débil.

    "Yes, we can", decía el contundente lema de la campaña electoral de Obama. Hoy, parece que no es mucho lo que puede lograr el presidente número 44 de Estados Unidos.

cm

TAMAÑO DE LA LETRA:
  • Comenta aquí›


  • Publicidad›


  • Nuestra Comunidad›


VANGUARDIA on Facebook