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Recibe Mandatario estadounidense al Primer Ministro iraquí al-Maliki
La promesa de que Estados Unidos mantendrá sus planes de retirar todas las tropas de combate estadounidenses de Irak para fines de 2011 fue reafirmada ayer por el presidente Barack Obama.
Asimismo instó al primer ministro iraquí Nouri al-Maliki a que el Parlamento iraquí apruebe una ley electoral esencial que sirva como estructura legal para una elección crucial prevista para enero.
Sin una ley electoral, la votación tendría que ser postergada, lo cual complicaría los planes estadounidenses de reducir sustancialmente su presencia militar después de un referendo nacional en Irak.
“Hemos sido testigos en los últimos meses de la consolidación de un compromiso hacia una política democrática dentro de Irak”, destacó Obama.
“Estamos muy interesados, ambos, en asegurarnos que Irak tenga una ley electoral aprobada oportunamente para que esas elecciones puedan realizarse a tiempo, en enero”.
El vicepresidente Joe Biden también presionó a al-Maliki para que acelere el debate de un proyecto de ley cuando sostuvieron una reu-nión, un día antes.
Afganistán
Por otra parte, el presidente Barack Obama celebró la decisión del jefe del Ejecutivo afgano, Hamid Karzai, de aceptar la decisión de la ONU de anular por fraude su victoria en los últimos comicios presidenciales y plegarse a la celebración de una segunda vuelta el próximo 7 de noviembre.
“Aunque estas elecciones podrían haber permanecido sin solución, en detrimento del país, las acciones constructivas del presidente Karzai han establecido un precedente importante para la nueva democracia en Afganistán”, aseguró Obama después de mantener una conversación telefónica con quien, al final, no ha podido rehuir al escándalo de un fraude electoral que habría hipotecado el futuro de su Gobierno.
La aceptación a regañadientes de Karzai, un hecho que el Mandatario estadounidense ha considerado como “un importante y constructivo precedente para construir una nueva democracia” en Afganistán, ha complicado, sin embargo, los planes de la Casa Blanca para decidir el futuro de la misión militar de Estados Unidos en esa región del planeta.
Tras casi media docena de consultas con su Consejo de Seguridad Nacional y en medio de un creciente rechazo a la guerra —un 52% de la opinión pública considera que Afganistán está a punto de convertirse en un segundo Vietnam, mientras que un 59% se opone a un incremento en el aumento de tropas, según la encuesta realizada por la cadena CNN—, el presidente Obama aún no ha dicho su última palabra.
cm