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Washington.- Tristeza, estupor y muchas preguntas sin respuestas fueron hoy las notas dominantes en Estados Unidos frente al baño de sangre perpetrado el jueves por un psiquiatra militar en una base de Texas, que acabó con la vida de 13 personas y dejó heridas a otras 30.
Sólo cuatro balazos de una policía civil pudieron frenar a Nidal Malik Hasan, de 39 años, después de que comenzara a disparar contra sus compañeros en la base de Fort Hood, unos 95 kilómetros al norte de la capital texana, Austin.
Doce de los 13 muertos en el tiroteo eran soldados, según confirmó hoy el comandante Steven Braverman, del hospital de la base. De los 30 heridos, 28 se encuentran "estables", añadió. Entre ellos se encuentra el tirador, que está conectado a un respirador artificial.
Muchos se preguntaban hoy en Estados Unidos por las causas de una masacre que ningún indicio permitió prevenir. ¨Actuó el psiquiatra por miedo a su próximo destino, Irak. O por motivos religiosos, odio al Ejército o simple frustración personal
Maria Treviño, empleada del centro médico en Fort Hood, llamó por teléfono al lugar de la tragedia justo cuando comenzaron los tiros. "Empezaron a gritar `no lo dejen entrar!, no lo dejen entrar!, nos disparan!`", relató. "Recé por que nadie resultara herido. Fue horrible".
Algunos testigos contaron que Hasan gritó "Allahu Akbar" (Alá es grande" antes de abrir fuego. El psiquiatra era un musulmán creyente que rezaba al menos una vez al día. Una tía contó a "The Washington Post" que Hasan sufría bromas y presiones debido a su fe desde los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Sin embargo, según un imam de la mezquita en Silver Spring, Maryland, a donde solía acudir, aseguró que jamás había manifestado tendencias extremistas ni deseos de venganza.
El reconocido grupo musulmán estadounidense Council on American- Islamic Relations (Cair) condenó hoy el "cobarde ataque en la forma más dura posible" y reclamó "que el autor sea castigado con todo el peso de la ley".
"Ninguna ideología religiosa o política puede (...) justificar o disculpar jamás un acto de violencia semejante. El ataque es especialmente grave por haberse dirigido contra un Ejército que protege nuestra nación", añadió el grupo.
Hasan, destinado a Fort Hood desde julio, llevaba tiempo intentando abandonar el Ejército. También temía ser enviado a Irak, una misión que, al igual que la de Afganistán, criticó abiertamente frente a otros compañeros.
avv