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Se ahorrarían millones de dólares aboliéndola
Reemplazar la pena de muerte con sentencias de cadena perpetua sin libertad condicional ahorraría decenas de millones de dólares a los estados que enfrentan problemas de presupuesto, sin perjuicio en la seguridad pública, reveló un estudio.
“La pena de muerte es un desperdicio colosal de dinero”, aseguró Richard C. Dieter, director ejecutivo del Centro de Información en Pena de Muerte y autor del estudio emitido esta semana por ese organismo con sede en Washington.
“Muchas entidades gastan millones en mantener la pena de muerte, sin que nunca o rara vez realicen una ejecución, lo que ha vuelto a la pena de muerte en una muy cara cadena perpetua sin libertad condicional”, explicó Dieter.
California, por ejemplo, gasta unos 137 millones de dólares al año en la pena de muerte, pero no ha realizado ninguna ejecución en casi cuatro años, aun cuando esa entidad ha tenido que pedir prestado para pagar a sus empleados por falta de presupuesto.
En Florida, donde el dinero no alcanza para sostener a su sistema judicial, el estado gasta 51 millones de dólares al año en la pena de muerte, o unos 24 millones de dólares por cada ejecución.
El estudio aclara que las ejecuciones por sí mismas no son caras, sino que es el proceso judicial que conduce a la aplicación de la pena capital lo que conlleva un alto precio. “En una época en que existen déficits presupuestales, la pena de muerte no puede estar exenta de una revaluación, junto con otros programas gubernamentales en los que se desperdicia dinero sin sentido”, indicó Dieter.
El estudio “Vivacidad en Crimen: Reconsiderando la Pena de Muerte en Tiempos de Crisis Económica”, estima que Estados Unidos ha gastado unos 2 mil 500 millones de dólares en la aplicación de la pena de muerte desde que este castigo fue reactivado en 1976.
La cifra, es considerada conservadora, dado que están basada en estimaciones realizadas por el estado de Carolina del Norte en un reporte de 1993 que estimó el costo de una sentencia de pena de muerte en esa entidad en unos 300 mil dólares. El costo promedio del castigo capital es mucho más alto en otras entidades como California, Florida, y Maryland, señaló el reporte.
El estudio advirtió que los altos costos del proceso de pena de muerte, incluyendo el costo de la alta seguridad de las cárceles, son inevitables y estos probablemente se incrementaran a raíz de los errores que se han hecho en los casos de pena capital.
Este año, 11 legislaturas estatales (Colorado, Conneticut, Illinois, Kansas, Maryland, Montana, Nebraska, New Hampshire, Nuevo México, Texas y Washington) consideraron iniciativas de ley para abolir el castigo capital.
Solo Nuevo México abolió la pena de muerte y Maryland disminuyó las posibilidades de aplicarla. En ambas entidades, el costo de proceso fue un asunto en consideración. El estudio del Centro de Información en Pena de Muerte. Incluye los resultados de una encuesta de 500 jefes de Policía en todo el país en la que 57 por ciento de ellos señalaron estar de acuerdo en que el castigo capital sirve muy poco para prevenir crímenes violentos.
El estudio, concluye que el castigo capital es un programa caro e inútil que ya no tiene sentido.
“Los beneficios prometidos por la pena de muerte no se han materializado”, señala el reporte. “Si más entidades escogen poner fin a la pena de muerte, difícilmente se sentirá, y los ahorros económicos serian importantes”.
A pesar de los resultados del estudio, la aplicación de la pena de muerte continúa teniendo el apoyo de la mayoría de los estadunidenses.
De acuerdo a la encuesta anual de Gallup sobre pena de muerte, difundida también esta semana, un 65 por ciento de los estadounidenses favorecen la aplicación del castigo capital y el 31 por ciento se opone.
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