A la caza de "cafenautas"
Son una tradición en varias calles de la Ciudad de México, con sus termos de café colgados a la espalda.
Por: El Universal17-Noviembre-2008

Sin embargo, en 2008 la Secretaría de Seguridad Pública-DF incrementó las detenciones y remisiones al Juzgado Cívico de estos trabajadores.
Los motivos policiales son la obstrucción de la vía pública que supuestamente realizan los “cafenau-tas, como son conocidos, aunque su trabajo lo hacen caminando.
El problema se incrementó luego del levantamiento del comercio informal. Ante ello, ha sido interpuesta una queja ante la Comisión de Derechos Humanos capitalina.
Con charolas de pan dulce llevadas en las manos y los termos colgados de sus cuerpos, los cafeteros no entienden los motivos para tal persecución.
En las calles del Centro Histórico no suman más de 16 “cafe-nautas”. La mayoría provienen de estados como Oaxaca, y en los últimos meses varios emigraron a Estados Unidos en búsqueda de mayores ingresos.
Faustino Santos Pérez dice que la mayor parte de sus clientes son los empleados de establecimientos que en la mañana buscan como primer alimento un café con leche y un pan.
“Los policías nos ven y nos esperan afuera de los locales, como si fuéramos delincuentes”, asegura.
Eleodoro Villa López agrega que incluso los uniformados han amenazado a los locatarios que han defendido a los cafeteros. “Les dicen que no nos permitan la entrada, y que si no, a ellos también los van a detener por fomentar el comercio ambulante”.
Tienen permiso
Los “cafenautas” que integran la Unión de Cafeteros del Barrio de Tepito y Morelos narran que van a parar al Juzgado Cívico 33 —ubicado en Plaza Pino Suárez— aún mostrando antes sus gafetes de trabajadores no asalariados.
El permiso les fue dado por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, pero ni los mismos jueces cívicos les dan valor alguno, aunque se trata del mismo Gobierno.
“Nos ha dicho el juez que tenemos que dar un recibo de venta para demostrar que tenemos permiso para hacer nuestro trabajo”, refiere una de las quejas de Juan Andrade Perales.
Dicho juzgado, por su ubicación, es lugar de encierro de vendedores no establecidos, bicitaxistas y hasta de las “estatuas vivientes”.
El trato de los policías hacia estas personas es en ocasiones irrespetuoso, con groserías, y en los separos del juzgado no es mejor, indican en sus testimonios.
“Es un lugar muy sucio, donde no le dan a uno un vaso con agua (ello a pesar de estar obligados a proveer la alimentación de los detenidos), y no hay siquiera una banca”. Así, sentados en el suelo deben soportar la pestilencia del sanitario, el cual es descrito como una letrina.
Los “cafenautas” narraron que los uniformados les han dicho que tienen una “cuota” qué cumplir de detenidos al día. Las multas que han pagado van de los 100 hasta 570 pesos, y en muchos casos ni recibo les entregan.
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