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MONTERREY.- Sin lugar a dudas, el tequila es una de las bebidas más populares en México, pero ahora resulta que se puede transformar en ¡diamantes!
Sí, así como lo lee, el físico neolonés Javier Morales Castillo junto con sus colegas de la Universidad Nacional Autónoma de México, Víctor Castaño y Miguel Apatiga, recibieron el premio IG Nobel 2009 por una técnica que permite elaborar diamantes a partir de esa bebida etílica.
Entrevistado por VANGUARDIA, Morales Castillo señaló que sus investigaciones en la materia se remontan al 2007 cuando su asesor de tesis en el Doctorado de Física, el doctor Castaño, le sugirió un tema: desarrollar películas de diamante a través de una técnica nueva.
“La evaporación por inyección libre nos permitía usar líquidos y así comenzamos a experimentar con acetona y agua; etanol y agua y metanol y agua”, recordó.
Finalmente, se dieron cuenta que la fórmula del etanol y agua equivalía a la del tequila, por lo que pensaron usarlo para hacer diamantes.
El premio que se les entregó en Harvard, el pasado 1 de octubre, es por parte de la revista Annals of Improbable Reserch.
El físico, de 45 años, nacido en un rancho de Caderyta, Nuevo León, explicó que el proceso químico que desarrollaron permite obtener del tequila microcristales de diamante.
Esta es la primera ocasión que el Premio IG Nobel se le otorga a México gracias a los investigadores de la UNAM. “No somos los primeros en hacer diamantes, pero sí con este tipo de técnica, a través de un material que es muy fácil de manejar porque no es lo mismo una botellita de tequila que se puede tener en casa que un tanque de hidrógeno”, comentó.
Sostuvo que la aplicación que tiene el descubrimiento puede ser muy variada ya que, por ejemplo, la película de diamante es un material muy duro, resistente a la fricción o abrasión.
También es altamente sensible por lo que puede emplearse en la construcción de microcircuitos que actúan bajo ciertas circunstancias. “Son muy sensibles a los cambios de presión por eso se pueden usar en las bolsas de aire de los coches; además funciona como sensor de radiación, para establecer cuánta radiación recibe una persona”, detalló.
Añadió que si estas películas de diamante se usan para la construcción de los circuitos de las computadoras, aunque a la máquina le caiga cualquier tipo de ácido, no le va a pasar nada.
El científico afirmó que el diamante conduce tres veces más rápido el calor que el cobre. El premio que les otorgaron no es económico, pero sí los ha revestido de cierto reconocimiento que les permite mayores ofertas para continuar en la investigación.
uc