Spike Lee: La Guerra tiene color
El polémico director de cine se ha caracterizado por defender su raza y por plasmar sus proezas en la historia de la humanidad; ahora estrena una cinta que habla sobre la intervención de los soldados negros en la Segunda Guerra Mundial
Por: Fabián W. Waintal05-Octubre-2008

Spike Lee.Foto: EFE
Con la típica gorra de beisbol con las siglas de su querido Nueva York y una enorme camisa blanca con la negra imagen del candidato a presidente Barack Obama, Spike Lee demuestra sus opiniones, hasta cuando no habla.
Así lo encontramos cuando lo entrevistamos en el canadiense Hotel Park Hyatt de Toronto, apenas después de haber estrenado la nueva película “Miracle at St. Anna”, en el prestigioso Festival Internacional de Cine.
Y detrás de su original forma de pensar, opina abiertamente en cada respuesta, con el mismo polémico estilo que tanto influye su propio trabajo, con lo difícil que le resulta llevar sus ideas al cine.
-¿Es verdad que alguien tan importante como usted tiene problemas para financiar sus películas?-
“No soy yo, el problema para hacer cine es siempre difícil para todos, cuando no se trata de un superhéroe de historietas o una versión cinematográfica de alguna serie de televisión. Siempre es difícil llevar una historia original al cine. Y es lo que pasó con esta película, pero tampoco me quejo. Simplemente tuve que arreglarme con lo que había, tratando de conseguir más. Lo bueno es que fuimos a Europa y allá conseguimos la financiación con una distribuidora italiana que ya había distribuido otras de mis películas. El problema es el sistema de Hollywood donde te dicen que te dan algo si haces lo que ellos dicen. Yo tampoco había conseguido lo necesario para filmar la película que yo quería filmar. Por eso estoy muy frustrado con Hollywood y terminé viajando hasta Roma, para anunciar que igual íbamos a empezar la película, sin un euro en el bolsillo. Estábamos en el mes de julio y yo quería empezar en octubre. Parecía una locura juntar semejante presupuesto en tan poco tiempo, pero lo logramos gracias a los italianos. Es un verdadero milagro que la película se haya hecho. Ahora sí creo en milagros”.
Con Denzel Washington se encontró en la siguiente película de jazz, “Mo’ Better Blues”, aunque juntos tuvieron un mejor éxito con la biografía del líder de derechos civiles, “Malcolm X” (Denzel también fue nominado al Oscar por esa película).
Por tercera vez, Spike Lee y Denzel Washington se reecontraron con otra película, “He Got Game”, para exponer otra realidad sobre el proceso en que ciertas universidades se preocupan más por los atletas que por los estudiantes.
Y con una vida de película, en el plano personal, estuvo de novio con Halle Berry y la modelo Veronica Webb, pero terminó casándose el 2 de octubre de 1993 con una menos conocida Tonya Lewis Lee, con quien tuvo dos hijos, Satchel (14) y Jackson (11).
Conservando la misma polémica del cine, en la vida real, Spike Lee llegó a decir que debían dispararle a Charlton Heston por ser el presidente de la Asociación Nacional de Rifles (Heston le respondió invitándolo que probara y le disparara él mismo, hasta que Lee se disculpó públicamente: “Lo había dicho en broma, para demostrar que la violencia lleva más violencia”).
Y después que la película “Cartas desde Iwo Jima” fue nominada al Oscar, Spike se quejó con Clint Eastwood por no haber puesto en ninguna de sus dos películas algún soldado de raza negra. Claro que tenía sentido, porque en ese mismo momento Spike Lee recién había comenzado el rodaje de la nueva película “Miracle at St. Anna” donde justamente remarca la participación de los soldados negros durante la Segunda Guerra Mundial.
-Hay una escena de “Miracle at St Anna” donde en cierta forma se queja por otras películas de guerra de Hollywood donde no mostraban ningún soldado de raza negra. ¿La polémica va más allá de la ficción o es sólo una simpática anécdota?-
“Es un error que viene desde las películas de John Wayne, donde siempre excluyeron a los nuestros y le pateaba el trasero a los nazis o los japoneses. Y en las películas de vaqueros mataba salvajemente a los indios. En una película de John Ford incluso dijo: ‘El único indio bueno es un indio muerto’. Es algo que tenemos que cambiar. Tampoco trato de matar a John Wayne, porque no fue su culpa, pero hay todo un género de cine, con las películas de guerra, donde nosotros no estábamos incluidos. Y espero que ‘Miracle at St. Anna’ genere un cambio en ese sentido”.
-¿Le molesta que se cuestione el patriotismo afroamericano?-
“El patriotismo de la gente de raza negra ha sido cuestionada en nuestro país por 400 años. Hubo gente de nuestra raza en todas las guerras, incluyendo Vietnam y Corea. El primer norteamericano que murió en una guerra de Estados Unidos había sido un hombre de raza negra. Lo mataron los británicos, cuando estábamos peleando contra los ingleses. No es nada nuevo. Es fácil convertirse en héroe levantando un arma cuando el país te ama. Y me parece mucho más patriótico cuando además ni siquiera podíamos votar. Durante la Segunda Guerra Mundial, los soldados negros rezaban pensando que las cosas iban a cambiar después. Y cuando terminó la guerra, cuando bajaron en el puerto de Nueva York, en un barco que venía desde Inglaterra, lo primero que vieron era un cartel que decía: ‘Soldados blancos por este lado - Soldados negros por este otro lado’. ¿Para qué peleamos? Luchamos la Guerra Civil, la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial y la mayoría de los soldados de hoy en día son negros o hispanos. No precisamente por el patriotismo, sino porque la mayoría de ellos no puede conseguir otro trabajo. Por eso están en el Ejército. Y aún así, la gente cuestiona el patriotismo de Obama. Nuestro patriotismo ya lleva 400 años sirviendo un país que nos ha dado todo lo que nos merecemos. Amamos nuestro país, pero la mayoría de nuestros hombres están muertos”.
-¿Cree que las próximas elecciones cambiaran el país en forma dramática?-
“Creo que sí. Hay una escena en mi película donde uno de los personajes dice: ‘Yo hago esto por mis hijos y mis nietos’. Es necesario ver a largo plazo para enfrentar algo tan tremendo como una guerra. Y creo que los Soldados Búfalo tuvieron su parte en la evolución que hoy trajo a Barack Obama, a través del Dr. (Martin Luther) King o John F. Kennedy y Malcolm X. Podemos seguir y seguir. Todo suma. Incluso cuando Jesse Jackson se postuló como presidente en 1988, muchas cosas se acomodaron como para que Barack hoy pudiese ganar. Pero la gente no se da cuenta”.
-¿Y piensa que Barack Obama ganará las elecciones?-
“Hay esperanzas. Tenemos esperanzas, las mismas esperanzas que nuestros ancestros tuvieron durante la esclavitud, sobreviviendo, yendo a la iglesia, cantando canciones espirituales, rezándole al Todopoderoso, esperando que algún día podamos conocer al ‘elegido’, que algún día llegaremos a él. Mi abuela vivió hasta los 100 años. Su madre era esclava cuando nació y sin embargo, llegó a tener un título universitario. Pero ella jamás imaginó que hubiese alguna posibilidad de tener a uno de nosotros como Presidente de los Estados Unidos. Te da una idea del movimiento que ha generado este país. Hay muchos jóvenes norteamericanos que no tienen la imagen que vivieron sus padres o sus abuelos. Fíjate la gente que pretende desmitificar el hip hop y sin embargo el 70 por ciento de los chicos blancos lo consumen igual, demostrando que no van a dejarse imponer por las ideas diferentes. Todas las encuestas que están saliendo no creo que tengan en cuenta a esos chicos blancos que van a votar por primera vez. Todo tiene que ver con la esperanza y la oportunidad que tiene este país de concretar lo que nunca hicieron los padres fundadores. En las escuelas no lo enseñan, pero George Washington tenía esclavos. Thomas Jefferson también. Es gracioso, pero si alguien puede demostrar que es descendiente de Thomas Jefferson, puede estudiar en la Universidad de Virginia, completamente gratis. Pero eso lo hicieron mucho antes de que existiera el ADN (Ríe a carcajadas). Ahora, tal vez puedan lograrlo de verdad, porque Jefferson hacía lo suyo con la corte de esclavas”.
Abarcando otro momento histórico muy diferente, la película “Miracle at St. Anna” comienza con lo que aparenta ser el asesinato de una persona inocente en Estados Unidos, pero el resto de la historia ayuda a explicar lo que pasó, con el sorprendente descubrimiento de que el asesino guardaba en su poder la cabeza de una famosa estatua italiana de la Santa Trinidad que había desaparecido durante la verdadera invasión norteamericana a Italia, en plena Segunda Guerra Mundial. La película retoma así el pasado, dibujando esa misma invasión que realmente vivió el batallón 92 de la división de Soldados Búfalo afroamericanos, siguiendo la historia de cuatro soldados que se separan del resto de su grupo y quedan atrapados detrás de la línea enemiga, cuando uno de ellos arriesga su vida para salvar un chico italiano.
Se puede decir que es una película de guerra con la historia de italianos y norteamericanos que además muestra a un alemán haciendo lo correcto. Definitivamente destaca el extraordinario encuentro entre gente diferente, pero en concreto, la película trata sobre el milagro del amor entre los seres humanos y la excelente dirección de Spike Lee. Sin haber sido nominado jamás al Oscar como Mejor Director (sólo como Mejor Guionista y Mejor Documental), justamente sería un verdadero milagro si este año no lo nominan.
-¿Historias como éstas se enseñan en las escuelas de Estados Unidos?-
“No. El sistema de educación en general deja muchos temas afuera. Se cortan las clases de arte o incluso educación física. Los jóvenes norteamericanos están creciendo sin entender la música, el arte o son obesos, porque no tienen actividades físicas y sólo juegan videojuegos. El problema va mucho más allá de las clases de historia”.
-¿Y usted aprendió algo nuevo en medio de la investigación para filmar esta película sobre la intervención de los soldados de raza negra en la Segunda Guerra Mundial?-
“No me gusta decir que es una historia afroamericana. Estos hombres ayudaron a cambiar la historia mundial. Es una historia mundial en la que contribuyeron los nuestros. No sólo ayudaron que Estados Unidos ganara la guerra, sino también ayudaron a liberar un país entero como Italia. Ayudaron a afectar la historia mundial. He aprendido mucho sobre la esclavitud o el movimiento de derechos civiles. Pero nuestros soldados afectaron los resultados de nuestro mundo entero, tus hijos y mis hijos. Por eso, la historia es mucho más que una anécdota afroamericana”.
Entre ficción y realidad, la División de Infantería 92 había sido un verdadero ejército norteamericano de 15 mil afroamericanos, apodados “Soldados Búfalos”, que lucharon durante la Segunda Guerra Mundial, entre agosto de 1944 y noviembre de 1945, en Italia. Tampoco fueron los primeros soldados de color que pelearon para Estados Unidos, porque justamente, el nombre de “Soldado Búfalo” había sido el apodo que los indios le habían puesto a los afroamericanos durante la Guerra contra México.
-¿Habló con algún sobreviviente de la historia que cuenta la película?-
“Conocí muchos sobrevivientes de la masacre de Santa Ana, particularmente uno que se me acercó diciendo que estaba viva gracias a los Soldados Búfalo. Durante la Segunda Guerra Mundial estaba a punto de morirse cuando la madre decidió llevarla a la base donde estaban los soldados y un doctor le dio una inyección con penicilina. Se puso a llorar delante de mí, mientras me contaba que por los Soldados Búfalo, ella estaba viva. Yo no los busqué. Estábamos en pleno rodaje cuando me encontraba con todo tipo de gente que me contaba historias como éstas. Y me dio fuerza, demostrando que lo que estaba filmando realmente había pasado. Y filmamos en lugares donde los eventos realmente sucedieron. Filmamos en el mismo lugar donde el 12 de agosto de 1944 la división de nazis de la SS, había asesinado 560 civiles inocentes, con una mayoría de ancianos y niños. Filmamos ahí mismo, durante dos días. Todos en el equipo de filmación podían sentir las almas que habían sido asesinadas. Para mí, sólo eso me inspiró y me empujó mucho más para tratar de mostrar la verdad. Hubo gente que murió de verdad.
-¿Pero la película está basada en hechos reales?-
“La película está basada en una novela. La escribió un hombre llamado James McBride. Es un libro que incluye muchas, pero muchas historias. Por eso creemos que la película no sólo es sobre los Soldados Búfalo de la División 92, sino también sobre muchos otros conflictos que pasaban en ese entonces en Italia, como una especie de guerra civil entre aquellos que querían seguir bajo el régimen fascista de Mussolini. Y James también agregó personajes nazis que nadie conocía. Pero respeto al público demasiado como para contarle mucho más. Ayer me preguntaron lo que me parece que debería pensar la gente cuando sale del cine. Y van a pensar lo que quieran pensar. No pienso envenenar mi cerebro imaginando que puedan inclinarse hacia un lado o el otro. Cada uno se identificará de acuerdo a sus propias experiencias y lo que experimenten con lo que vean en la pantalla. De verdad, hice la película por la gente que hoy tampoco está con nosotros”.
-¿El peor desafío que tuvo en un rodaje como éste?-
“Siempre tuve confianza en que íbamos a poder hacer una buena película, porque tenía el mejor equipo. Desde la cámara, hasta la edición y los actores. El 90 por ciento del equipo de filmación era italiano. Pero el único comodín era el chico con el personaje de ‘Angelo’. Pasé muchas noches pensando que si no encontrábamos a la persona perfecta, no iba a salir nada bien. Y lo terminamos consiguiendo, en una selección abierta que hicimos en Florencia entre 5 mil chicos que se presentaron. Claro que no ví a los 5 mil, pero habré visto los primeros 500 y tuvimos la bendición de encontrar a Matteo (Sciabordi). Nunca antes había actuado, pero contaba con todas las cualidades, la sensibilidad, la inteligencia, la cara de inocente que precisaba un rol como ese. La interpretación de Matteo resultó grandiosa”.
-¿Y cómo hizo para filmar una película como “Miracle...” entre italianos y alemanes? ¿No tuvo problemas con el idioma?-
“Una de mis mayores preocupaciones había sido la barrera del idioma. Yo no hablo nada de italiano, excepto por ‘Ciao, ciao, ciao’. Hubo veces en que el equipo de filmación me planteaba preguntas y yo ni siquiera sabía lo que estaban diciendo, pero igual les decía ‘due’, que significa ‘dos’. Y siempre funcionó (ríe). No hablo ni italiano ni alemán, pero el idioma no resultó una barrera. Y me sorprendió encontrar una forma para comunicarnos. Eso sorprende y te demuestra que cuando dividimos al mundo, es algo que lo creamos nosotros mismos”.

WIKIO

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