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Los filmes con elevadas dosis de crueldad están en auge entre jóvenes y adolescentes; sin embargo ‘Saw VI’ es la primera película de terror catalogada con clasificación X en España, lo que ha provocado un acalorado debate
MADRID.- Por primera vez en España un filme, “Saw VI”, ha sido calificado como película X (clasificación que sólo le permite ser proyectada en salas de cine porno) por su “apología de la violencia. Las 300 copias de la película reposan en un almacén a la espera de que la Comisión de Calificación del Ministerio de Cultura revoque -o no- su decisión.
El cine de terror con altas dosis de crueldad está en auge. Jóvenes y adolescentes son su público más fiel. ¿Por qué sienten fascinación por un cine tan sádico? ¿De qué forma afecta al espectador presenciar la mutilación de una persona indefensa? ¿Se trata acaso de un cine insano?
Las cinco primeras entregas de la saga “Saw”, abanderada del terror más extremo, han recaudado 660 millones de dólares desde su arranque en 2004. Pero, ¿en qué consiste “Saw”? Su protagonista, Jigsaw, es un asesino en serie que obliga a sus víctimas a automutilarse o a matar a un compañero de penurias para salvarse. Son filmes repletos de juegos macabros, sadismo y sangre que sólo encuentran una posible comparación con “Hostel” (2005) y su continuación, “Hostel 2” (2007), que lograron entre ambas 600 mil espectadores en España. Esta saga también basa su argumento en el placer que encuentra alguien -en estos dos filmes, millonarios que pagan por disponer de víctimas- en provocar dolor a una persona indefensa.
La revista New York Magazine calificó la obra del urdidor de “Hostel”, el director y actor Eli Roth, como “torture porn” (tortura pornográfica), porque usa la violencia para excitar al público como si viviese un acto sexual.
En lo que va de 2009 los fans del terror han tenido muchos motivos para ir al cine a pasar un buen (o mal) rato: “REC 2”, “La Huérfana”, “Destino final 3D”, “Diabólica Tentación” y “Arrástrame al Infierno”. ¿Dónde demonios, se preguntarán algunos, reside el placer de ver estas películas? “Es como subirse a una montaña rusa”, explica Emilio Martínez, creador del portal de cine de terror Aullidos.com. “Es un golpe de adrenalina”. En una de las escenas de “Saw VI una mujer debe mutilarse para asegurar su propia supervivencia. ¿De qué manera afecta al espectador ver un momento tan duro? Martínez no vacila: “Hombre, somos muy conscientes de que no es real. Más duro es ver un documental sobre el genocidio ruso que a un hombre con un máscara absurda matando a gente con una sierra”.
El sociólogo Fermín Bouza apoya la opinión de este fan del cine de terror: “Con los datos conocidos sabemos que la violencia social no tiene nada que ver con la literatura, el arte o el cine”, explica. “Es totalmente inútil darle vueltas o buscar excusas en este tipo de películas. La violencia tiene que ver con la estructura social, la familia... Es cierto que hay actos anecdóticos. A veces un niño desequilibrado imita acciones que ha visto en el cine, pero es un problema minoritario. La violencia artística no influye en la real”.
Sin embargo, Guillermo Cánovas, de la asociación en defensa de los menores “Protégeles”, no opina de esta forma: “Por cada estudio en el que se dice que las personas no son sensibles a la violencia que ve en los medios, hay tres que demuestran que sí lo somos. Negarlo es como negar la existencia de la publicidad. Todos hemos aceptado que con 40 segundos se puede influir sobre la gente. Pensar que algo que dura una hora y media no puede es absurdo”.
“Las imágenes que nos llegan a través del cine y los medios audiovisuales influyen en cómo los adolescentes y también los adultos componemos nuestra visión del mundo”, explica Mercedes Coll, profesora de Filosofía de secundaria y miembro de la cooperativa Drac magic, que promueve la educación a través de medios audiovisuales.
“La crueldad siempre ha estado presente en el cine, porque, al igual que la ternura, forma parte de nuestra psique. El cine, sobre todo el de terror, tiende a ofrecer la máxima espectacularidad para atraer al público. Estas películas triunfan más entre los más jóvenes porque su umbral para soportar ciertas imágenes está por encima del de un adulto”, explica esta profesora.
Al margen de estas reflexiones, la clasificación X de “Saw VI” ha causado bastante desconcierto en el sector. “Vi la primera entrega de ‘Saw’ y me pareció original; fuerte, por supuesto, pero es lo que el público quiere”, dice el director sevillano de cine Gore Julián Lara. “Puede herir sensibilidades, desde luego, aunque de ahí a ponerle una X... Me parece una salida de tono ¿Cuántas cosas son X en la vida diaria y son mucho peores?”.
El psicólogo Luis Muiño, experto en cine, tiene su opinión muy clara: “Yo creo que el impacto psicológico de una película debería medirse a través de las narrativas que trasmite y cómo enfoca las relaciones entre las personas. Hay películas que aunque son duras funcionan bien a nivel psicológico porque difunden narrativas sanas. Yo vi un trozo de la primera entrega de ‘Saw’ y me pareció una película insana. Transmite una narrativa sádica y pretende hacer negocio a partir de fomentar una forma de afrontar los problemas brutalmente insana. No hay que engañarse. No es arte. Desde mi perspectiva, películas que hacen dinero causando malestar psicológico es mejor que se pasen en salas X”.
“La sociedad tiene la obligación de proteger a los menores física y emocionalmente, por eso está prohibida la venta de contenidos porno a menores de 16”, continúa Cánovas, de “Protégeles”. “La banalización de la violencia, mostrar en un entorno de ocio el sufrimiento ajeno como algo de lo que se puede disfrutar, tiene peores secuelas que el porno.
Nos cuesta entender que no se proteja a los menores de este tipo de películas, así que el calificativo X nos parece muy bien. Para nosotros no habría ningún problema de que esta película se emitiera en las salas de cine normales si se controlara el acceso a ellos de los menores de edad, pero como por algún motivo no se hace...”.
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