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“Los tiburones deberían temernos por agresivos”: Enric Sala

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  • José Ángel Martos
  • 22-Octubre-2009
    • Enric Sala. Foto: Especial

    Enric Sala es hombre de mar, pero no un lobo de mar. “Ir a un  restaurante de pescado y marisco no sería lo más adecuado si vamos a  hablar de la sobreexplotación de los océanos”, dice ante la propuesta  de encontrarnos en un local de la Villa Olímpica. El biólogo  conservacionista de National Geographic, escogido por el Foro de Davos  como joven líder global, opta por un italiano. “¿Has visto esos  enormes porcini que tienen en la entrada?”. Y mientras corta un  cremoso queso burrata, el gerundense Sala, que pasa tres meses al año  sumergiéndose en islas remotas, explica: “Me gusta el pescado, claro,  pero no consumo especies en declive, como el atún rojo, ni las que se  pescan con arrastre y otros métodos destructivos: rape y gamba, por  ejemplo”. “A los restauradores que las sirven les preguntaría si  ofrecerían carne de lobo o de oso”. Entre la selección de tintos,  localizamos los de Cerdeña, isla donde ha estudiado a los meros. Él  mismo aconseja un caldo, el Cannonau Reserva. “¡Es tan bueno. En Roma  compré una botella y cuando recordé que no podía subirla al avión, me  la llevé a un restaurante. El dueño nos la dejó tomar a cambio de una  copa!”. Entre sorbo y sorbo, habla de su vida en la capital  estadounidense, donde se instaló el año pasado. “Washington me ha dado  un nuevo optimismo; las probabilidades de hacer realidad una idea son  mucho más grandes”. Vive a 15 minutos andando de la Casa Blanca. El  día de la toma de posesión de Obama salió a la calle. “Allí estábamos  dos millones de personas, muertas de frío pero emocionadísimas”.

      Pocas semanas antes, había visitado la residencia presidencial,  invitado por George W. Bush. Sala fue uno de los biólogos más activos  en presionar a la administración saliente para crear tres reservas  marinas en el Pacífico, entre ellas las Line Islands, donde los  tiburones campan a sus anchas. En una fiesta se plantó ante el asesor  medioambiental de Bush, le explicó su punto de vista. Salió bien.  “Aplaudí a Bush, cosa que pensaba que nunca haría, en aquel acto en  que firmó la declaración de las islas como reserva; su balance  medioambiental es un desastre, pese a esta decisión al final de su  mandato, pero reconozco que la nueva zona protegida es enorme, como  toda España, y en nuestro país menos del 1% del hábitat marino está  protegido”.

      Volvió a las remotas Line Islands del Sur en primavera: “La  abundancia de especies allí es la de nuestros mares hace dos siglos.  Imagina que en tu vida sólo has visto coches en el chatarrero y un día  te llevan a un concesionario de autos nuevos; eso nos pasa con el mar,  lo hemos conocido cuando ya estaba degradado”.

      ¿Y los tiburones no le han mordido nunca? “Hice una foto submarina  en la que contamos 120, y ninguno nos molestó; sólo de 5 a 10 personas  mueren cada año por sus mordeduras; pero nosotros matamos 50 millones  de escualos. Los que tendrían que estar preocupados por nuestra  agresividad son ellos”. Cuando la comida llega a su fin con los platos  de pasta, Sala desliza una confesión: “Me gusta poder decir que soy  explorador de National Geographic”. En su chaqueta luce el pin que lo  acredita.

sc

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