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Los lanzadores mexicanos que han firmando los mejores contratos millonarios en las Grandes Ligas tienen algo en común: engrosan su cuenta de cheques, pero empobrecen sus estadísticas, debido particularmente a las lesiones. Teodoro Higuera, Esteban Loaiza y Óliver Pérez han coincidido al respecto.
Higuera hizo historia el 5 de diciembre de 1990, cuando acordó un contrato de 13.1 millones de dólares por cuatro temporadas con los Cerveceros de Milwaukee.
Sus números para acceder a ese contrato eran convincentes. En 1985 fue segundo en la votación para Novato del Año al obtener 15 triunfos. En 1986 participó en el Juego de Estrellas y terminó esa temporada con 20 victorias.
Vinieron 18 triunfos en 1987 con 240 ponches. Un año después fue segundo en carreras limpias admitidas de la Americana con 2.45.
En 1989, participó en 22 partidos y en 1990 también limitó su participación. A pesar de esos problemas, la directiva de los Cerveceros le dio el contrato millonario.
En 1991 sólo lanzó siete juegos y perdió toda la temporada de 1992 por estar en rehabilitación. En total, durante los cuatro años del convenio, vio acción en 32 juegos y lo más decepcionante para su equipo es que apenas obtuvo cinco triunfos.
Esteban Loaiza también cayó en la maldición de los millones. Su gran año fue cuando ganó 21 juegos en 2003 con los Medias Blancas de Chicago y fue líder de ponches con 207 y terminó en segundo lugar en las votaciones para el Cy Young.
Se cotizó alto en la agencia libre y los Atléticos de Oakland, lo firmaron por tres campañas a cambio de 21.4 millones de dólares.
Su inicio con Oakland, en 2006, fue desastroso. En abril tuvo un récord de 0-3 con 8.35 en carreras limpias. Además ese año fue detenido por la Policía al manejar su Ferrari a exceso de velocidad.
En la temporada siguiente apenas vio acción en dos juegos con Oakland, debido a las lesiones y fue dejado en libertad. Lo tomaron los Dodgers, donde jugó cinco juegos.
En el 2008, último de su contrato, inició con el equipo californiano, pero de nuevo las lesiones limitaron sus salidas. Los Dodgers lo dejaron libere tras siete juegos.
Ahora es el turno de Óliver Pérez. Tras firmar a un convenio de 36 millones de dólares con los Mets, el sinaloense fue tocado también por esa maldición.
Tiene un récord de 3-4 con 6.82. en carreras limpias. Será operado de la rodilla y ya no lanzará. Tendrá las dos próximas temporadas para vencer el fantasma que acompaña a los lanzadores mexicanos con contratos millonarios.
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