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Los Mets parecen no tener remedio, y la lista de lesionados sigue en aumento en un equipo llamado a ser protagonista
¿Será Francisco Rodríguez el siguiente en morder el polvo?
En una temporada surreal, inepta y patética, los Mets de Nueva York todavía tienen algo más de un mes para recibir más cachetazos.
El cerrador Rodríguez es la solitaria pieza estelar que se mantiene en pie dentro de un equipo que al paso como van las cosas podría verse a obligado poner a su mascota —el Mr. Met— como jugador de cuadro.
Algunos fanáticos creyeron que el triple play que produjo el final de un partido que perdieron 9-7 ante Filadelfia el domingo pasado sería el colmo.
Pues estaban muy equivocados. Aún faltaba más. El diagnóstico de Johan Santana, el aguerrido baluarte de la rotación y quizás la única nota positiva en la temporada, no pudo ser más desgarrador: fuera por el resto del año debido a una dolencia en el codo izquierdo que requerirá una cirugía.
Y pensar que hace unos cuantos días atrás el as venezolano reflexionaba sobre el listado de bajas del equipo, uno en el que aparecen Carlos Beltrán, José Reyes, Carlos Delgado, David Wright y Oliver Pérez. Incluso los sustitutos de los titulares se lesionaron como fue el caso los pitchers Jonathon Niese y Fernando Nieve y el jardinero Fernando Martínez. Es el equipo que más ha usado la lista de lesionados en la campaña, con 22.
“Pareciera que todo nos sale mal. Esto es una locura”, dijo el lanzador que en el penúltimo día de la pasada campaña pidió abrir sin haber cumplido el periodo normal de descanso y en vano mantuvo con vida al equipo antes que quedase fuera de la postemporada por segundo año seguido.
Al sacar cuentas, más o menos 90 millones de salario está en la lista de lesionados actualmente, lo que superaría el presupuesto total de otros 17 equipos en las Grandes Ligas.
No hay nada que explique satisfactoriamente lo que ha pasado.
Tal vez se pueda decir que la caprichosa mala suerte tomó una saña particular con los Mets, que van para su tercer año seguido fuera de la postemporada. Otros consideran que pudo ser que se ha pagado caro por descuidos en el acondicionamiento físico.
También están las voces que con insistencia opinan que el club es objeto de algún tipo de maldición, ya sea por mudarse a un estadio lujoso que es patrocinado por una institución bancaria que pasó a ser una de las afectadas en imagen por el colapso de la economía.
Los partidarios de la última teoría apuntan a las diversas formas que han perdido juegos este año.
Pese a todo, Minaya parece tener su continuidad en el puesto asegurado por parte de la familia Wilpon, los dueños del equipo.
En medio de tanto infortunio, hay quienes piensan que lo único bueno es que todo lo malo se haya acumulado en un año y pensar que 2010 permitirá comenzar de nuevo.
cm