Usain Bolt, el rayo que no cesa
"Bolt hizo la exhibición más impresionante que he visto en mi vida. Tiene una combinación letal de velocidad y zancada. Es una maravilla verlo en carrera, aunque tengan que hacerlo desde atrás. Pronto diré adiós a mi récord", ironizó Johnson horas antes del nuevo espectáculo del jamaicano.
Por: EFE20-Agosto-2008 (03:06 p.m.)

Pekín, China.- La única vez que en ocho carreras Usain Bolt no se ha relajado en los últimos metros, en la final de 200, ha borrado de las listas, con un registro de 19.30, el viejo récord mundial de Michael Johnson (19.32), que databa de Atlanta'96. Ya domina el esprint corto y largo, pero en el horizonte se dibuja una fascinante posibilidad: atacar también el récord de 400.
Las cuatro etapas que le llevaron, el sábado, a provocar la primera conmoción en el estadio Nacional de Pekín al ganar la final de 100 en 9.69, terminaron con un Bolt relajado, los brazos caídos, festejando por anticipado con el público la inminente hazaña.
Seis días después, el Rayo, que eso significa su apellido en inglés, o "Superman 2", como le ha llamado Michael Johnson, ha vuelto a tronar en el estadio y se ha ganado, con su simpatía, la eterna complicidad del público.
"Bolt hizo la exhibición más impresionante que he visto en mi vida. Tiene una combinación letal de velocidad y zancada. Es una maravilla verlo en carrera, aunque tengan que hacerlo desde atrás. Pronto diré adiós a mi récord", ironizó Johnson horas antes del nuevo espectáculo del jamaicano.
Pero "el Rayo" no se detiene. Ha igualado ya las gestas de Carl Lewis en Los Angeles'84 y de Jesse Owens en Berlín'36, los únicos que habían ganado los 100 y los 200 metros en unos mismos Juegos, y nadie antes que él lo había hecho con récords mundiales en ambas pruebas.
Michael Johnson, pese a anunciar su inminente adiós a su récord, no esperaba que Bolt fuera a batirlo ya en esta final. Reconocía que el joven prodigio, que mañana cumple 22 años, ha mejorado mucho en la primera fase de la carrera desde que se ha pasado, este mismo año, al 100, pero consideraba que aún tenía que pulir su técnica en la curva.
La poderosa zancada de Bolt, un chico de 195 centímetros de estatura, le permite ganar terreno a una velocidad que asombra al mismísimo Michael Johnson.
El vértigo que producía la traslación teórica de su marca de 100 metros al doble hectómetro ha cedido el paso a la realidad. Michael Johnson tenía el récord de 200 en 19.32 con una mejor marca de 10.09 en 100, de modo que, con toda su espectacularidad, era previsible su explosión en la final de 200 siempre y cuando no se relajara en los últimos metros, como había hecho en sus siete carreras precedentes.
De la mano del técnico Glenn Mills, Bolt ha aprendido a correr la primera fase de la carrera, consciente de que a menudo las pruebas de velocidad se deciden no en la línea de meta, sino en la de salida, pero la retina del espectador sólo conserva su imagen majestuosa recorriendo la recta a grandes zancadas.
Los estudiosos del atletismo se afanan ya en calcular a qué extremos puede llegar este portento si se propusiera hacerse también con el récord mundial de 400. Al fin y al cabo, la carrera de la vuelta a la pista no le es desconocida a Bolt, que tiene una estimable marca de 45.28, todavía lejos del récord mundial que todavía le queda a Michael Johnson (43.18) desde los Mundiales de Sevilla'99.
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