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Omnia: Furia en el Tíbet

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  • Newsweek
  • 03-Abril-2008
  • En una reunión de 45 minutos con Newsweek, en la ciudad India de Dharamsala, lugar de residencia en el exilio del Dalai Lama, éste permitió su primera entrevista exclusiva, desde el surgimiento de las recientes agitaciones de las etnias tibetanas.

    • Dalai Lama. Ahora que se acercan las olimpiadas, los chinos quieren hablar de paz con el Dalai Lama, pero, tras años de espera, enojo y sufrimiento, los tibetanos dicen que "ya es suficiente".

  • Él dijo que se había conmovido hasta las lágrimas al ver las imágenes de violencia y las fotografías de decenas de cadáveres ensangrentados. “Cada noche en mi práctica budista, yo quito y doy. Quito la sospecha de los chinos; y les regreso la confianza y la compasión; quito sus sentimientos negativos y a cambio les doy mensajes positivos”.

    Este mantra quizá tranquilice al Dalai Lama, pero no a miles de tibetanos, sobre todo a los más jóvenes, que están endureciendo su furia contra la represión del Gobierno chino. De hecho, todos los intentos de China para silenciar las protestas, han conseguido exactamente lo contrario: enardecer a los tibetanos.

    Durante décadas Beijing ha satanizado al Dalai Lama, y ha inducido despiadadamente contra él a los Han, la mayoría étnica del Tíbet.

    Los líderes de China han culpado al Dalai Lama de todos los obstáculos que han encontrado en tratar de dominar al Tíbet, y han propalado la fantasía de que la causa de la independencia tibetana morirá cuando muera su símbolo viviente (el Dalai Lama), de 72 años de edad.

    “Es un mal cálculo de parte de los chinos”, le dijo el Dalai Lama a Newsweek. “La generación más vieja se puede ir, pero las nuevas generaciones anidan el mismo espíritu de libertad, algunas veces más fuerte que el nuestro”.

    El reto de las Olimpiadas

    Ante la inminencia de los Juegos Olímpicos, a celebrarse este año en Beijing, las autoridades chinas aunciaron su plan de enviar la antorcha olímpica al Monte Everest (en la región del Tíbet, a través de Lhasa, su capital), en camino a las ceremonias de apertura del 8 de agosto.

    Y los tibetanos reaccionaron con la idea de que el mejor tiempo para expresar sus anhelos de libertad, reprimida desde hace décadas, es precisamente cuando el mundo los está observando.

    No se ha definido el punto para la presentación de la antorcha olímpica en el Tíbet (programado para principios de mayo, en el inicio de la temporada de alpinismo), pero se supone que la prensa internacional estará ahí para narrarle al mundo lo que suceda al respecto.

    Y con seguridad habrá manifestaciones, “a menos que la mitad de la población del Tíbet esté muerta o en la cárcel para ese entonces”, ha dicho un activista.

    Sin embargo, las autoridades chinas están confiadas en que los actuales disturbios les ayudarán a identificar y anular a los principales causantes de problemas, antes de que llegue el momento de pasear la antorcha olímpica por la región.

    Sin embargo, según los observadores, cada activista que sea sacado de las calles es probable que se convierta en un mártir a los ojos de los demás tibetanos.

    Minimizar al líder

    De todos los tibetanos, sólo el Dalai Lama tiene la estatura necesaria para negociar un pacto con Beijing, pero en lugar de hablar con él, las altas autoridades de China han preferido desencadenar un sentimiento de adversión en contra del líder tibetano.

    El Primer Ministro chino Wen Jiabao lo culpa de la reciente violencia en el Tíbet, y denuncia sus llamadas al diálogo de “puras mentiras”. Mientras que Zhang Qingli, el jefe del partido autónomo de la región, va más lejos, y ha llamado al Dalai Lama “un chacal envuelto en ropas de monje”.

    Estos pronunciamientos han provocado que el resentimiento antitibetano se eleve por todas partes en China, apoyado por la censura en la Internet y por los intentos de la televisión, operada por el Gobierno, de minimizar las pérdidas de vidas tibetanas (99 muertos en las primeras de las más recientes manifestaciones, de acuerdo con los informantes del Dalai Lama).

    “La situación es muy, muy crítica”, dijo el Dalai Lama en su conversación con Newsweek. “Bajo las actuales circunstancias podría generarse un incidente, de muy graves consecuencias”. El punto es que pocos tibetanos, sobre todo los más jóvenes, se adhieren a la iniciativa de “no violencia” del Dalai Lama.

    “¿Qué nos ha traído la actitud pacifista del Dalai Lama en los últimos 50 años?”, dice Tseten Dorjee, miembro del Congreso de Jóvenes Tibetanos, y uno de sus seguidores… “Nada”. No hemos obtenido absolutamente nada. Por eso, si alguien en su desesperación levanta las armas para luchar por la libertad, yo estoy listo para unirme a ello”, manifiesta este joven. Otros quieren hablar

    La noticia más esperanzadora de las últimas semanas vino después de que el primer ministro británico Gordon Brown, revelara que el primer ministro Wen le había prometido reabrir las conversaciones acerca del Tíbet si el Dalai Lama renunciaba a la violencia y abandonaba la causa de la independencia tibetana.

    Pero, en realidad, desde 1987, el Dalai Lama dejó de buscar la independencia del Tíbet, para llamar solamente a una mayor autonomía de la región. De hecho, su compromiso de no violencia lo llevó a ganar el Premio Nobel de la Paz en 1989.

    En su breve entrevista con Newsweek, el Dalai Lama repitió su disposición a “sentarse” con los líderes chinos. Él habló de su “gran respeto” tanto por Hu Jintao y Wen Jiabao, especialmente el último. “Se ve muy gentil”, dijo el líder tibetano. Hu era el secretario del partido en el Tíbet durante los tortuosos acontecimientos de 1989, cuando cientos de tibetanos fueron asesinados, pero el Dalai Lama dijo que a él le gustaría reunirse también con él.

    “Les urgiré a descubrir lo que realmente está pasando en las mentes tibetanas y lo que está sucediendo en nuestra tierra”, dijo. “En estos casos siempre me gusta citar a Deng Xiaoping y decir ‘por favor busquen la verdad en los hechos’”.

    En paralelo con los Juegos Olímpicos, Beijing vive un momento histórico en su relación con el Tíbet, pero la situación puede “írsele de las manos”. Visto desde este ángulo, puede que Beijing no tenga una mejor oportunidad de hacer la paz con los tibetanos. (Newsweek)



    COMO SON ELLOS
    > En el mundo exterior la gente cree que los tibetanos son sólo monjes o personas muy espirituales…

    * En realidad la violencia ha sido un tema recurrente en la historia del Tíbet, cuyos gobernantes se sentían orgullosos de sus guerreros y de la expansión de su Imperio.

    * Todavía en la actualidad los khampas del este del Tíbet se jactan de ser los “mejores guerreros” de a caballo.

    * “Fue cuando llegó el budismo que la gente empezó a ser más espiritual”, dice un tibetano. “Pero a nadie debería sorprender que acudiéramos a la violencia para luchar por nuestra tierra”.

    * Los tibetanos jóvenes creen que esta es una “oportunidad histórica” para reclamar la autonomía de su territorio.

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