Salvador Neira Zugasti: Profeta en su tierra
El pianista Salvador Neira Zugasti estuvo de nueva cuenta en Saltillo para ofrecer un concierto emotivo y completo
Por: Sylvia Georgina Estrada22-Agosto-2008

Cuando Salvador Neira Zugasti puso sus dedos sobre el teclado del piano, el Teatro de la Ciudad se convirtió en un microcosmos de ondas sonoras, donde la interpretación del músico radicado en Austria dio origen al juego y al divertimento, a la esperanza y la emotividad, a la introspección y la melancolía.
El pasado miércoles el pianista ofreció un concierto en la ciudad a beneficio de la Comunidad Parroquial Misionera de San Pablo Apostol. Y a pesar de que acudieron poco más de 600 personas, los asistentes disfrutaron de una velada íntima, en la que hubo espacio para la charla, los recuerdos, la celebración de la presea áurea conquistada por el taekwondoín Guillermo Pérez y claro, para la música.
El público celebró la emotiva ejecución del maestro saltillense, quien sólo necesitó la agilidad de sus manos y su buena memoria para interpretar un repertorio que incluyó piezas de grandes compositores como Domenico Scarlatti, Ludwing Van Beethoven y Federico Chopin.
Primero, apareció la vitalidad barroca de dos “Sonatas en Mi Mayor” compuestas por Scarlatti; después vino la vuelta de tuerca que asombra y estremece cuando un potente pulso sonoro dio paso a la “Sonata Número 8 en Do Menor Opus 13”, de Beethoven. Conocida popularmente con el nombre de “Sonata Patética”, esta pieza se convirtió en el plato estelar de la noche gracias a la ejecución entregada y exacta del pianista.
La energía de un joven Beethoven, quien compuso esta pieza a los 27 años, fue exhibida por Neira Zugasti, quien logró compartir, con el primer movimiento “Allegro di Molto e con Brio”, ese sentimiento de tristeza irreprimible, ese arrebato violento que transmite drama y pasión.
Después de esta vorágine sonora, el frenesí cedió su espacio a la suavidad del segundo movimiento, “Adagio Cantabile”, que finalmente se transformó en acordes intensos, pero sensiblemente más sosegados, en el último movimiento, “Rondó Allegro”.
Profeta en su tierra, Neira Zugasti fue ovacionado después de cada interpretación y en el intermedio, cuando se abrió una breve pausa para que se estableciera un diálogo con el maestro, no se hicieron esperar los comentarios de la audiencia, que alabó en todo momento el talento y la sencillez del saltillense, quien tiene más de 40 años radicando en Viena como maestro de piano.
Siempre sonriente, el pianista se mostró contento de estar de vuelta en su ciudad natal, recordó su paso por la Preparatoria Nocturna y sostuvo que en ningún momento ha sentido que se le pueda olvidar el español.
Uno de los asistentes sugirió que el músico era el medallista de oro de Saltillo, afirmación que no tardó en ser confirmada por los asistentes a través de un largo y nutrido aplauso.
La noche continuó con “Tres Mazurkas en Do Mayor” y “Valse Número 1 Opus 34”, de Federico Chopin. Pero sería con “Nocturno en Do Menor”, también del compositor polaco, que los asistentes se dejaron tocar por las melancólicas notas de esta pieza interpretada por el virtuoso saltillense.
Finalmente, con “Polonesa ‘Heroica’ Opus 53”, la noche terminó entre aplausos y ovaciones de los saltillenses, quienes reconocen en Salvador Neira Zugasti a un profeta musical a quien siempre reciben con los brazos abiertos y un indudable sentimiento de orgullo.

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