- Recibe las últimas noticias suscribiéndote a nuestro Newsletter
|
|
|
|
|
|
Juan Rulfo escribió una obra que sigue conquistando lectores y que, a pesar de no ser extensa, le valió el reconocimiento internacional y un lugar destacado en la lista de los grandes autores latinoamericanos.
Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno, su nombre completo, murió el 7 de enero de 1986. Aniversario que sirve como excusa para recordar sus textos que hablan del miedo, de la soledad, de la confusión, de la revolución y la tierra.
Durante casi medio siglo de crítica y estudios literarios, miles de páginas se han escrito para ofrecer respuestas a las interrogantes suscitadas por las poco más de 300 páginas escritas por el mexicano.
Los paisajes rurales son escenario de los cuentos —y de su no menos valiosa obra fotográfica— que giran en torno a la vida de los campesinos mexicanos, historias que están incluidas en “El Llano en Llamas”, libro que apareció en 1953 y que contiene 17 narraciones.
Los caminos desembocan en Comala
“Pedro Páramo”, la única novela que Rulfo escribió y que fue publicada en 1955, merece mención aparte por crear un universo que es ya referente obligado del imaginario fantástico en lengua española: Comala.
Este lugar mágico es refugio de pecadores, purgatorio en el que se desatan las pasiones humanas, donde sus habitantes están sentenciados a una eterna memoria de tristeza y desamparo.
Son los muertos los que hablan, quienes se ven arrastrados al martirio de ver la existencia a través de los recuerdos, porque ya no están vivos, sólo son seres creados de nostalgia, de retazos de suspiros, con ojos que sólo ven un camino, una senda que siempre se dirige a Comala.
Pedro Páramo es el espíritu que se encargó de unir la vida de Comala, él es el núcleo que surgió de “La Media Luna”, hacienda en donde comenzó y terminó la vida del pueblo, por ello no puede marcharse y sigue cargando el dolor propio multiplicado, porque su miseria es la miseria de todos los habitantes de Comala y los espíritus no dan tregua, jamás descansan.
“Tengo la boca llena de ti, de tu boca. Tus labios apretados, duros como si mordieran oprimidos mis labios... Trago saliva espumosa; mastico terrones plagados de gusanos que se me anudan en la garganta y raspan la pared del paladar... Mi boca se hunde, retorciéndose en muecas, perforada por los dientes que la taladran y devoran. La nariz se reblandece. La gelatina de los ojos se derrite. Los cabellos arden en una sola llamarada”, dice Páramo porque siente la muerte y el amor como un malestar físico.
Es el amor el don y castigo de Pedro Páramo, y el nombre de Susana San Juan le regresa una y mil veces porque Comala existirá siempre, así como el dolor, la angustia y la amargura infinita de todo aquel que acercó sus pasos a este pueblo perdido tras las montañas, a este pueblo signado con tinta en la memoria.
Escritor tardío
Juan Rulfo, quien nació en 1917 en San Gabriel, Jalisco, se de-sempeñó en diversos oficios. Trabajó como empleado en una fabrica de llantas de hule, dirigió y coordinó diversas áreas para el Departamento Editorial del Instituto Nacional Indigenista y fue asesor literario del Centro Mexicano de Escritores.
En 1945 publicó su cuento “La Vida no es Muy Seria en sus Cosas” y la revista Pan de Guadalajara incluyó en sus páginas “Nos Han Dado la Tierra” y "Macario”.
En 1953 salió a la luz “El Llano en Llamas”, publicado al año siguiente en la colección “Letras Mexicanas” del Fondo de Cultura Económica y, en 1955, apareció “Pedro Páramo”, la única novela que escribió.
En los años posteriores sus textos siguieron apareciendo en distintas revistas mexicanas. Parte de su obra fue llevada al cine por directores como Emilio Fernández y Arturo Ripstein. Hizo dos guiones de cine: “El Gallo de Oro” en 1964 y “La Fórmula Secreta” en 1965.
Fue miembro de la Academia Mexicana de la Lengua a partir de 1980 y presidente honorario de la Sociedad General de Escritores de México, hasta su muerte.
Recibió varios reconocimientos, entre los que destacan premios como el Nacional de Letras, en 1970, y el Príncipe de Asturias de España, en 1983.
Influencia y fascinación
La obra de Juan Rulfo ha empujado a numerosos escritores a analizarla y escribir sobre ella:
* “El Libro de Juan Rulfo Quema las Manos” de Edmundo Valadés.
* “Arreola y Rulfo: Cuentistas” de Emmanuel Carballo.
* “Pedro Páramo” de Carlos Fuentes, artículo publicado en L’Esprit des Lettres.
* “El Terrón de Tepetate” de Elena Poniatowska.
* “Rulfo, Pozas, Valdés: Tres Aspectos de la Vida Mexicana” de Alí Chumacero.
* “Pedro Páramo” de Alfonso Reyes.
* “Juan Rulfo, Nuevo Escritor de México” de Ramón Xirau.