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El recinto que muestra a la huesuda mexicana se inauguró el pasado lunes
“Mala hierba, nunca muere”, “El muerto al pozo y el vivo al gozo”, “Se hace pesado el muerto… cuando siente que lo cargan”; dice la gente, y ahora también la Huesuda. En los muros del Museo de la Catrina, estos dichos y mortíferas frases advierten a los visitantes, que están pisando terrenos de otro mundo.
En la primera sala, justo detrás del altar de muertos, “La tía de las Muchachas” descansa en su enorme bañera entre los rústicos pilares de la habitación.
La catrina de sombrero morado extiende sus largos y delgados dedos (o huesos), mientras toma su ducha en la tina llena de estrellas y esferas. Observa sigilosa a todas las personas que no pierden la ocasión de tomarse algunas fotografías con semejante celebridad.
Otras catrinas posan en el cuarto y del otro lado está el Micltán, que recuerda la tradición prehispánica del lugar de los muertos.
El museo, que se ubica en la calle de Allende 720 en la Zona Centro, fue inaugurado el lunes pasado por Armando Guerra, director del Icocult; Pedro Moreno, director del Instituto Municipal de Cultura; y Cynthia Fuentes, creadora de las catrinas y del museo.
“La Llorona”, “La Calaca”, “La Dientona”, “La Descarnada”, “La Tilica”, “La Chirrifusca”, se enmarcan en la “Lotería de los 50 Nombres que los Mexicanos le dan a la Muerte” colocada en el sitio especial de José Guadalupe Posada, grabador mexicano y dibujante de la Catrina. En ese lugar también se encuentra un gran Libro de Diego Rivera, revistas e ilustraciones alusivas a la muerte y a Posada.
La siguiente habitación fue designada para los “Fufurufos”.
Curiosamente primero posa un cadavérico charro en su caballo de madera. Un cuadro lúgubre y otras catrinas discretas adornan el lugar; como contraste, en la sala de al lado, las catrinas andan mejor vestidas y hasta hay un catrín sentado en el piano, todos listos para divertirse. Como fondo musical resuena la mexicana melodía de “La Llorona”.
También aparece una antigua máquina de coser.
Todo el museo está decorado con tonos coloridos y muy mexicanos. Imágenes folclóricas y personajes representativos como la “Friduchis” pintando, calaveras, veladoras y muebles artesanales, además de jarritos para beber, y una cocina muy a la mexicana, muestran la cultura del país.
Dulces, mermeladas, llaveros, muñequitos, calacas, plumas, conservas y mucho más, ofrece la tienda de souvenirs.
Todas las personas pueden pasar al “Último Suspiro”, la cafetería de museo, en la que encontrarán pan de muerto, café y otros platillos.
Decenas de saltillenses se dieron cita para oacudir a la inauguración del museo que, en pocos instantes, quedó completamente lleno.
En el largo pasillo que divide las habitaciones del museo se presentó la obra fotográfica de Gizella Ortiz, que ilustra momentos importantes de la vida mexicana.
El museo abre sus puertas de martes a domingo en horario de 10: 00 a 18:00 horas. El costo de la entrada será de 10 pesos para los niños y de 15 para los adultos. En caso de ser una escuela visitante, el precio es de 5 pesos por cada alumno.
Museo de la Catrina
Dirección: Allende Sur 720, Centro Histórico.
Teléfonos: 4 14 31 49 y (844) 1 76 61 75.
Horario: 10:00 a 18:00 horas, de martes a domingo.
Horario del Restaurante “El Último Suspiro”: 8:00 a 22:00 horas, de miércoles a domingo.
Correo electrónico: museodelacatrina@hotmail.com.
Entrada: 10 pesos niños y 15 adultos.
Escuelas visitantes: 5 pesos por alumno.
sc