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Brenda Macías realizó el retrato vivo de una de las pintoras más entrañables de México
Con la firme intención de mostrar a una Frida vital, cuyo sufrimiento no es motivo para el llanto, sino para el gozo estético, la compañía de teatro Delfos presentó, el pasado jueves, el monólogo “Frida Kahlo Viva la Vida”, escrito por el dramaturgo Humberto Robles.
Brenda Macías demostró con su apasionada interpretación que el arte se puede desenvolver en cualquier sitio, incluso en el breve espacio de un restaurante y ante unos comensales que disfrutaron un platillo distinto a lo que generalmente se ofrece en Don Artemio, pero no por ello menos suculento.
Envuelta en los colores de su querido México, Frida apareció bajo la luz mortecina y habló sobre su profunda humanidad, que nutrió por igual diarios, cartas y lienzos. Es Día de Muertos y la pintora espera a sus invitados; mientras cocina las palabras brotan a raudales para describir sus sentimientos sobre el accidente que transformó su vida y que la elevó al altar de los artistas inmortales, sobre el país bullicioso en donde artistas e intelectuales deambulaban libres en fiestas y reuniones de cafetín para compartir su visión del socialismo, del muralismo, de la utopía que cambiaría al mundo.
Diego Rivera y León Trotsky son figuras que siempre están presentes en los pensamientos de una Frida menuda y energética. Ante un público atento y que no pudo evitar emocionarse por momentos, apareció una pintora de carne y hueso, muy lejos de la imagen que circula en tiendas departamentales en forma de muñecas, libretas, tenis o vestidos de diseñador.
Más que un monólogo, Frida entabla una auténtica conversación entre el dolor, la pasión y por qué no, también ese humor mordaz y pícaro que muestran ese lado mexicano que la artista exploró hasta el cansancio para volverlo suyo.
Terrible, oscura, transparente, fea, ensangrentada, surrealista, todo esto y más mostró la actriz al encarnar a una figura hecha de carne doliente, mito y pintura.
Esta obra ya tiene una larga carrera, se estrenó en la Ciudad de México en junio de 2001 con Laura De Ita y con la música en vivo de Joselo Rangel (Café Tacvba), bajo la dirección de Rodrigo Vázquez. Aunque esta es la primera vez que “Frida Kahlo Viva la Vida” se presenta en Saltillo, pero ahora de la mano del director Luis Arturo Gatica y un equipo de producción en el que participaron Víctor Antero Flores en los efectos especiales y la música, Alejandro Gómez en la iluminación y sonido, mientras que la escenografía corrió a cargo de Cinthya Fuentes.
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