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A pesar de los contratiempos, la escritora se presentó ayer en la Feria del Libro
Atrás de su mirada afable y la sonrisa pronta, Elena Poniatowska muestra ese ánimo infatigable que la ha conducido por las sendas del periodismo y la narrativa. La escritora tuvo que retrasar su conferencia –programada originalmente el sábado- al día de ayer, debido a la marcha auspiciada por el sindicato de Luz y Fuerza del Centro, un tema que es motivo para que comparta los problemas de abastecimiento de energía eléctrica que existen en la zona donde vive, así como la corrupción que impera en este sindicato.
Brevemente, antes de la conferencia que impartió ayer a las 15:00 horas, habló en exclusiva con VANGUARDIA y señaló que jamás hay que olvidar el valor indiscutible que tiene la literatura para el ser humano.
“Lo que es muy importante es la educación, que la gente tenga la oportunidad de educarse, de salirse de sí misma y la lectura es una manera de salirse de sí misma. Además, el libro es un compañero para toda la vida espiritual de cada ser humano. Creo que es lo más importante para llegar hacia la muerte y darse más o menos una idea de a qué vino a la Tierra y para qué”, expresa con voz suave.
Para la autora de “Hasta no Verte Jesús Mío”, el tema de su conferencia, la participación de las soldaderas en la Revolución, tiene que ver con un rescate del papel de estas mujeres, que son fácilmente olvidadas por la historia. “Sin las soldaderas difícilmente habría Revolución porque ellas iban de vanguardia, ellas preparaban la comida, hacían una serie de cosas”. Y agrega que las mujeres también han sido importantes en otros hechos históricos, por ejemplo “en la Guerra Civil de España, muchos soldados creían que se podrían regresar a su casa en la noche y dejaban la trinchera”.
Al hablar del papel que tienen las escritoras femeninas en el mundo actual, destacando el reciente premio Nobel que obtuvo la poeta rumano-germana Herta Müller, Poniatowska afirma: “Ya hay varias mujeres que se han sacado el premio Nobel, está Gabriela Mistral y yo francamente siento que se lo merecía mucho más Carlos Fuentes que la señora Herta Müller”.
‘La inteligencia no tiene sexo’
El baile de la tropa se escucha a lo lejos. “Y si Adelita fuera mi mujer...”. Silencio. La imagen de una soldadera, poniéndose al tú por tú con el mismo Pancho Villa, aparece en voz de Elena Poniatowska. De pronto comienzan los disparos, el Salón de las Letras en la Feria del Libro fue testigo de una revolución...ideológica, dirigida por esta Adelita intelectual.
Las balas no atravesaron a los militares, tampoco hubo gotas de sangre. Los únicos heridos de guerra fueron los prejuicios y el machismo. La conferencia magistral que impartió ayer Elena Poniatowska fue una atenta invitación a no tropezar con la misma piedra: la discriminación.
La escritora se ocupó de darle nombre y apellido a las mujeres que se entregaron en el campo de batalla. “La inteligencia no tiene sexo”, afirmó con tono firme. Tampoco los ideales ni la valentía distinguen entre las trenzas o el bigote.
En su charla, Poniatowska les hace justicia a las mujeres que con ese ímpetu maternal dieron la vida por una idea. Elena rompe el silencio con un mensaje sencillo, pero doloroso. No importa si una mujer murió quemada en la Revolución a manos de un Pancho Villa trastornado o si muere a diario en un encierro de prejuicios.
Poniatowska dispara certera contra la ignorancia. Le hace justicia a las Panchas, “Marías”, “Chuchas” y “Joaquinas” que se entregaron en el campo de batalla, que creyeron en una revolución que, a decir de Elena Poniatowska, todavía no llega.
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