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El paisaje saltillense luce distinto cuando se mira atentamente, más si la enorme postal que el espectador ve frente a sí surge del diestro pincel de Carlos Farías. No es la primera vez que el joven muestra su pasión por las montañas y cerros que rodean el valle de la capital coahuilense, pero en esta ocasión las obras exhiben un panorama distinto: sobrio, austero e hipnótico.
Tras cuatro años de exploración estética, Farías continúa subyugado por el paisaje, aunque ahora su estilo ha evolucionado de tal suerte que los elementos han disminuido, no así la calidad técnica del artista. El emblemático cerro del Pueblo y el desierto que despierta inquieto en Real de Catorce son algunos de los sitios que aparecen en las obras del saltillense.
Bajo el título “Tierra y Piel en Gris”, Carlos Farías inauguró su exposición el pasado viernes en la galería del Museo Rubén Herrera. A pesar del frío, el público llenó el lugar para apreciar la última exhibición que se realizará en el recinto por parte de la actual administración del Instituto Municipal de Cultura.
El propio Carlos califica a esta nueva etapa en su trayectoria pictórica “como una especie de evolución”, y aclara que ya tiene varios años explorando esta reciente faceta estética.
“Es un cambio en la cuestión de la composición del paisaje, porque siempre he estado haciendo paisaje, pero sí lo he tratado de abstraer, no en el sentido específico de la abstracción, pero sí quiero manejar menos elementos, mostrar una obra un poco más austera”, señaló el pintor.
“Aúnque ya tenía presentadas exposiciones tirándole al realismo, ya tenía la idea de cambiar, de depurar el paisaje de elementos. Hace unos tres o cuatro años que he estado desarrollando este tipo de piezas. Tengo una obra que es parte de una serie que se llama ‘Las Fiestas del Volcán’, que es una suerte de realismo mágico porque los elementos siguen siendo realistas pero un poco disconformes con la realidad”, explicó el creador, cuyas obras se han exhibido en el Centro Cultural Teatro García Carrillo y en la Galería del Icocult.
Para Farías el valor de las influencias es indiscutible, aunque aclaró que un artista puede adoptar elementos, técnicas o ideas de otros pintores, siempre y cuando las asimile a una propuesta propia y original.
“Estaba platicando de eso con algunos compañeros y hay un cierto entendimiento de todos de que se vale aprender elementos, teorías o ideologías de otros pintores que ya hicieron una búsqueda, que ya probaron algo. Se puede imitarlos en algún momento, pero tú te das cuenta de que no vas a llegar a sentirte satisfecho imitando a alguien, es cuando tú tomas ciertas cosas para aplicarlas y dar tu versión”, manifestó.
Entre los pintores que Farías admira se encuentra el español Antonio Tapies, que si bien “no tienen nada que ver” con su estilo, lo considera un referente indiscutible del formalismo abstracto. “Es una de las personas que tienen un buen grado de culminación en su proceso, en su pintura”.
Otro de sus artistas de cabecera es el zacatecano Francisco Goitia, quien “tiene una teoría de austeridad en su pintura, de madurez”, y precisamente estas características se encuentran en el trabajo que el estudiante de la Escuela de Artes Plásticas “Rubén Herrera” creó ex profeso para los muros del Museo Rubén Herrera.
“Tierra y Piel en Gris” estará abierta al público durante los meses de noviembre y diciembre.
sc