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México.- El antropólogo mexicano Eduardo Nivón criticó la víspera lo poco que se analiza, desde el punto de vista de las políticas culturales, el tema de la propiedad intelectual, al cual se ha considerado más de competencia comercial.
Al participar en la mesa redonda "Derechos de autor, copy y piratería", en el Museo Archivo de la Fotografía, llamó a poner el tema sobre la mesa de discusión, porque, si se ve con calma el asunto, todos los bienes culturales gozan de una cualidad especial que son frutos del trabajo de los creadores.
Esos creadores, según las leyes mexicanas e internacionales tienen derecho a gozar y disfrutar del beneficio de su obra en términos morales y económicos, acotó Nivón.
En su opinión, es hasta hace unos 20 años que el tema de la Propiedad Intelectual se ha convertido en un tema central de las políticas culturales y han surgido debates sobre cómo garantizar el disfrute de los beneficios de una obra por parte de los creadores y cómo el acceso al derecho, al conocimiento y disfrute de la sociedad.
"En eso -recordó- aún no hay acuerdos, hay mucho debate y han surgido muchas iniciativas como ïcopyleftï que hace referencia al ïcopyrightï o al derecho que se tiene a la copia, pero con un sentido social, y lo han implementado varios organismos".
Por su parte, Sandra Alarcón, antropóloga y profesora de la Universidad Iberoamericana, habló de la piratería como una mercancía que se moviliza por las condiciones de la producción tecnológica del capitalismo de manera muy ágil y eficaz por el mundo, no por México.
"Castigar al que vende no tiene ningún sentido, lo que tendría que pensarse es una reglamentación productiva, circulatoria, distributiva y de consumo del capitalismo, completamente diferente a la que tenemos, y no en castigar a golpes a los que están vendiendo en la calle productos que ni siquiera se han producido en el país, a los grandes no los tocan", aseguró.
La piratería, dijo, empieza a tomar carta de naturalización, se trata de la globalización informalizada, la reproducción, imitación de objetos, imágenes, informaciones y visiones del mundo tan característica de esta era, segmentan nuevamente dos espacios de la realidad.
"Por un lado, el espacio legalizado que paga impuestos, promovido por los gestores de la gran producción, y poblaciones enteras que no tienen esa capacidad de consumo, entran al otro segmento de mercado de la reproducción y repetición legal o tolerada por los gobiernos, y China es el más grande productor de copias y piratería del mundo tolerada por el Estado", consideró.
Los especialistas participaron en esta mesa que se organizó como parte del ciclo "La cultura en la ciudad, la ciudad en la cultura", que arrancó ayer en el marco de la novena Feria Internacional del Libro del Zócalo capitalino, que concluye el próximo 18 de este mes.
avv