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La mayor cita editorial del mundo, abrió ayer en la mañana sus puertas con China como país invitado y muy centrada en las novedades digitales en el sector. La edición número 61 de la muestra, que se extenderá por cinco días, contará con unos 7 mil expositores de 100 países, que ofrecen unos 400 mil productos, en su gran mayoría libros.
Los tres primeros días, la feria abrirá sólo al público especializado, mientras que el fin de semana podrá entrar todo el que lo desee. Ayer, primer día, se esperaba a importantes escritores como el alemán Frank Schützing, los holandeses Cees Noteboom y Leon de Winter y la Premio Nobel de Literatura de este año, la germano-rumana Herta Müller.
El hecho de que China sea el invitado de honor en la feria ha abierto la polémica en todos los sectores. Müller criticó duramente a la organización por darle un sitio de honor al país asíatico y dijo que durante mucho tiempo pocos registraron el terror que emanaba de los regímenes comunistas —al que ella misma se vio sometida en Rumanía— y que ahora sigue habiendo demasiadas dictaduras en el mundo que muchos prefieren ignorar.
“Piensen en China, que ahora es invitada de honor de la Feria del Libro. Piensen en el artista Ai Weiwei, que recibió una paliza brutal de la policía del régimen. Es triste que eso se acepte, se relativice y se busquen compromisos que hagan presentable a China”, planteó Müller.
El martes, los organizadores criticaron entre otros aspectos la censura y la persecución de escritores en ese país, mientras que la canciller alemana, Angela Merkel, en la ceremonia oficial de inauguración celebrada por la tarde, instó a hablar abiertamente sobre todos los temas, evitando los tabúes.
cm