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TEGUCIGALPA, HON.- Ayer se instalaría en Honduras la Comisión de Verificación del acuerdo que fue firmado hace tres días para ponerle fin a la crisis política originada tras el golpe de Estado del 28 de junio.
Por su parte, el depuesto mandatario Manuel Zelaya pidió que el Congreso actúe responsablemente “sin juegos sucios” y dilaciones a fin de restituirlo cuanto antes en la Presidencia.
La comisión, coordinada por la Organización de Estados Americanos (OEA), “estará integrada por dos miembros de la comunidad internacional y dos miembros de la comunidad nacional”, dice el documento suscrito por las partes.
El ex presidente chileno Ricardo Lagos y la secretaria de Trabajo de Estados Unidos, Hilda Solís, serán los miembros internacionales del cuerpo.
El gobierno interino de Roberto Micheletti nombró como su representante al empresario y político Arturo Corrales. Por parte de Manuel Zelaya, el embajador de Honduras ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Jorge Arturo Reina, se incorporará a la comisión.
Según el acuerdo, el jueves es el último plazo para conformar un gobierno de unidad y reconciliación en Honduras.
El problema es que el documento no especifica quién debe presidir este Gobierno ni pone fecha para la votación del Congreso sobre si se restituye o no a Zelaya en el poder.
Por su parte, Zelaya insistió en que no se puede formar un gobierno de unidad si antes no se vota sobre su restitución.
Ayer demandó que el Congreso actúe responsablemente “sin juegos sucios” y dilaciones a fin de restituirlo cuanto antes.
Al respecto, el líder del legislativo José Alfredo Saavedra informó que los directivos del organismo conocerían ayer el contenido del acuerdo referente a la restitución de Zelaya y que luego determinarán la ruta a seguir, sin precisar la fecha en que se llamará al plenario a debatir el tema.
El Gobierno de facto, en un comunicado, sostuvo que el acuerdo firmado por los negociadores de las partes en conflicto no obliga al Congreso a debatir el tema en una fecha determinada.
Días después que las partes en conflicto sellaran el acuerdo para superar la crisis con el respaldo decisivo de Estados Unidos, todos los reflectores están puestos en el Congreso.
Desde su refugio en la embajada brasileña, el líder depuesto divulgó un comunicado a los hondureños y a la comunidad internacional en el que reiteró que el Congreso debe actuar con responsabilidad y celeridad para resolver lo que considera el “espíritu” del acuerdo Tegucigalpa-San José, alcanzado el jueves pasado: la reversión del golpe de Estado.
sc