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Publicado el: 21-Octubre-2008
El abstencionismo siempre será algo negativo cuando se está construyendo un proyecto democrático, lo cual necesariamente nos lleva a que la democracia, para serlo, tiene que ser participativa y el abstencionismo en la negación de la participación ciudadana por el ciudadano mismo, que quizá no vea en el proceso electoral la forma de hacerse representar.
El proceso electoral en sí mismo puede resultar más o menos aceptable, no dándole demasiada importancia a las deficiencias que se pudieron haber presentado, como pudo acontecer con el acarreo de votantes y el reparto de dádivas comprometedoras del voto y la probable parcialidad del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana en Coahuila (IEPC).
Nadie duda de que el resultado final, el “carro completo”, hubiese ocurrido de todos modos, lo cual manda a un segundo término las posibles impugnaciones, legales, políticas y morales, que pudieran hacerse.
Muchos hechos ocurridos en la votación del domingo pasado invitan a reflexiones más amplias sobre este proceso y sus consecuencias. Hubo alrededor de 20 mil votos anulados de personas que acudieron a votar y deliberadamente cancelaron su voto. El PAN había obtenido 265 mil votos en la elección del 2005 para llegar en esta a una cifra entre 120 y 140 mil perdiendo alrededor de 160 mil votantes. En algunas casillas apenas votó el 20 por ciento del padrón electoral. No hay duda de que el PRI ganó en todos los 20 distritos con un mínimo de impugnaciones.
¡Carro completo! Sin embargo, una democracia de un solo partido ganador no puede dejar de ser una democracia sospechosa, al igual que un mercado donde hay un solo proveedor. Las razones pueden ser muchas, pero un monopolio es un monopolio. De entrada puede decirse que un 60 por ciento de la población no se encuentra representado en el Congreso del Estado.
Ahora tendremos una “democracia” de un solo partido, quizás como recordatorio de aquella “democracia sui generis”, de aquella “dictadura blanda”, que parece cobrar vida en la política de este y otros estados de la república.
¿Por qué el PAN ha perdido tanto terreno? De pronto saca la cabeza para volver a sumergirse en sus conflictos internos y su falta de proyectos. Los panistas tienen mucho que revalorar y replantear para poder ser la alternativa que todo partido político debe ser. De cualquier forma que se le vea los panistas han perdido una oportunidad tras otra para constituirse en una alternativa política para los coahuilenses. Los ciudadanos no podemos reinventarlos, tienen que reinventarse solos, si es que pueden.
El resto de los partidos probablemente perderá su registro estatal por no alcanzar el 3.5 por ciento de la votación requerido. No creo que mucha gente los extrañe, pues nunca han tenido una participación electoral significativa, su representación ha sido muy limitada, por decir lo menos. La UDC, ahora unida al PRI, no ha dejado de ser muy representativa en un par de distritos. Puede que sobreviva, pero es difícil que llegue a más.
Claro que se ve feo que el PRI gane de todas, todas. Claro que su tarea como partido es ganar elecciones, pero algo malo está ocurriendo para que las elecciones sean la forma de eliminar la pluralidad. En el Congreso estatal el PRI siempre, desde hace mucho tiempo, ha tenido una mayoría que ha sido aplastante en lo político, pero pobre, muy pobre, en lo legislativo.
Por encima del interés de cualquier partido debe estar el interés general. Ahora, Coahuila necesita mejorar sus estructuras políticas para crear un ambiente plural, participativo, alejado de concepciones hegemónicas y ningún partido debe buscar cómo imponerse suprimiendo la participación de los demás. Ya lo habíamos expresado antes, el bienestar ciudadano no va a venir del predominio de un grupo político o partido sobre el resto de la sociedad.
En el mundo globalizado de hoy, Coahuila requiere de participaciones amplias y activas, no aborregadas. El enemigo nunca deben ser los demás partidos o grupos políticos, sino la pobreza, la falta de educación, las desigualdades y la falta de oportunidades.
El PRI sacó “carro completo” y tiene, como siempre ha tenido, una mayoría absoluta en el Congreso estatal. ¿Qué hará con esta mayoría? ¿Servirá a Coahuila? ¿Se busca el poder por el poder?
aluti@prodigy.net.mx