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Publicado el: 02-Agosto-2009
El Partido Acción Nacional fue fundado por conservadores, gente de la clase media alarmada por las políticas progresistas de la Revolución, los que decidieron formar un partido político a manera de reacción. Porque no se puede afirmar que Manuel Gómez Morín, Miguel Alessio Robles, Efraín González Luna, Miguel Estrada Iturbide, Rafael Preciado -como fundadores- y, asimismo, Bernardo Bátiz, Jesús González Schmal, Felipe Gómez Mont, Lorenzo Burciaga, Carlos Septién o Luis Calderón Vega, entre otros “históricos”, se hayan unido para convertirse en enemigos de México. Decir tal cosa es jugar al maniqueo, tanto como decir que el PRI fue fundado por ángeles y serafines.
¿Acaso Gómez Morín no salió en defensa de Narciso Bassols cuando este fue acusado de ser el “heraldo del socialismo en México”? ¿Felipe Gómez Mont no fue acaso el abogado defensor de Fidel Castro y David Alfaro Siqueiros?
Vale la pena recordar que el admirable Bassols le agradeció el apoyo a Gómez Morín, lo llamó “un hombre bueno, limpio y valiente”. Y estas cualidades las ratifica asimismo Gabriela Mistral cuando le dice: “En ausencia de Vasconcelos queda usted Gómez Morín… lleno de conciencia, rico de talento, pero sobre todo de pureza…usted puede guiar a los menos manchados, a los jóvenes que su patria necesita con urgencia…” (E. Krauze, Caudillos Culturales…).
Y no hay duda de ello, esa fue la semilla sembrada en el campo de Acción Nacional, el partido donde hoy, junto al trigo limpio que sin duda existe, creció la cizaña, hierba mala sembrada por enemigos internos, la que hoy ahoga los campos del PAN, plagados de corruptos, farsantes, ladrones, usurpadores, caciques, violadores, narcos y asesinos. Los ejemplos existen, por si alguien los exige pero, lo cierto es que hoy, muchos panistas en el poder han perdido identidad, doctrina, ideología, código de ética, congruencia y hasta la vergüenza.
¿Y en qué momento la “cizaña” invadió los campos panistas? Fue a partir de 1982, cuando los empresarios empezaron a coptar dicho partido, cuando los neopanistas se “robaron un partido prestigiado”, como lo dijo Luis Calderón Vega, padre del Presidente, el mismo que antes de renunciar a su militancia sentenció lo siguiente: “El PAN era un partido de clases y ahora, pretenden convertirlo en el partido de una sola clase, la clase empresarial”.
Y claro que don Luis se refería a los empresarios fracasados, los que descubrieron que era mejor vivir de la política, del tráfico de influencias, del presupuesto público, los contratos y de negocios tan lucrativos como la “ordeña” de los recursos de Pemex.
Así llegó Rosendo Villarreal al PAN en 1990, un gris capataz del Grupo Industrial Saltillo, empresario productor de ladrillos y papas que, gracias a una cuota de poder, se convirtió en alcalde de Saltillo, justo después de haber ingresado al citado partido.
Y claro, los abusos de Rosendo como alcalde de Saltillo son de antología. La corte de fascistas de la cual se ha rodeado es todo aquello que Gómez Morín aborrecía, como ese correveidile del oprobio, Jorge de la Peña Quintero o su ignorante sobrino, Ernesto del Bosque Berlanga, autor contumaz de la “ley del más necio”, el único código que maneja este tinterillo inútil, dizque asesor jurídico de Felipe Calderón.
Rosendo Villarreal fue alguna vez un feroz opositor. Cuando llegó a la Contraloría en el sexenio de Fox, nada hizo contra el líder petrolero Carlos Romero Deschamps, el mismo que después hemos visto muy orondo en Saltillo en las fiestas del ex contralor. ¿Acaso son hoy socios de ricas granjas de “ordeña” y de transportes para líquidos inflamables? Lo cierto es que hoy la parábola del trigo y la cizaña tiene en los campos del PAN un pleno significado, y no hay duda, don Rosendo es la “cizaña”.