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- Editorial
Paradojas del México profundo
Publicado el: 07-Septiembre-2008
En una entrevista hecha a Carlos Monsiváis por Alejandro Toledo, publicada con el subtítulo de “La disidencia crónica” (J. Moritz, 1994), don Carlos discrepa de Mario Vargas Llosa con respecto a que México (en el régimen priísta) era “la dictadura perfecta” y al respecto declaró el gran escritor: “Nunca entendí la frase de Vargas Llosa, porque si pienso en dictaduras pienso en Sudamérica, no en México, lo de aquí, según creo, es una impunidad casi perfecta, que canjea mínimas y apreciables ventajas por desventajas que se pagan brutalmente”.
Y así es en efecto, muchos de los males que padecemos son debido a la gran impunidad que domina a este país, impunidad que alcanza su máxima expresión cuando los que lucharon por más de 60 años para llegar al poder criticando los vicios del PRI, hoy los practican con más cinismo, con mayor crudeza y con más impunidad.
Los ejemplos son paradigmáticos, dignos de una crónica infame del México profundo, el de la grandeza frustrada, del que dice Octavio Paz, es el México del sol estático, prematuro, que nada puede ya conquistar sino su propia descomposición.
Y cómo “jijos” no va a estar México predestinado al fracaso si por ejemplo, en lo deportivo, a sabiendas de que nuestros dirigentes del deporte iban a salir con su batea de babas en Beijing, aun así se les mantuvo en sus puestos y se les asignaron cuantiosos recursos públicos en un caso de inadmisible impunidad.
De veras que da coraje y tristeza que el deporte, que es un ejercicio de limpieza de espíritu, de cuerpo y de actitud ante la vida, en México esté tan corrompido y en manos de vividores como el “Tibio” Muñoz, los Vázquez Raña y otros dirigentes de federaciones y confederaciones convertidas en verdaderos nidos de ratas.
¿Cómo es posible que Felipe “El Tibio” Muñoz, dirigente del Comité Olímpico Mexicano, siga manejando recursos públicos a pesar de estar inhabilitado por la Secretaría de la Función Pública para recibirlos? Sólo Kafka tiene la respuesta.
Asimismo, otro caso donde el cinismo llega a niveles de sevicia inaudita, es el caso del neopanista Luis Pazos de la Torre, el cual, pese a estar sancionado por la Función Pública, fue designado director de la Condusef, el organismo público donde, paradojas de la vida mexicana, el de los “Pasos Chuecos” es el que supuestamente lo va a defender a usted de los voraces banqueros, el mismo que en sus artículos siempre le exigió a los gobiernos priístas “¡cárcel para intocables y líderes corruptos!”.
Porque eso sí, Luis Pazos fue un clásico de la oposición crítica del PRI. Por décadas en la revista Impacto publicó denuncias contra la corrupción oficial pero que, cuando llegó al poder, fue el mismo que desvió 30 millones de pesos para el fanático de Provida, Jorge Serrano Limón, otro rufián de la derecha.
Asimismo, al ser nombrado por otro clásico del cinismo, Vicente Fox, como director de Banobras, el tal Pazos hizo otra de las suyas. Como director del Banco oficial, autorizó la compra de más de 2 mil ejemplares de su libro “Los jardines secretos de Dios”, de la editorial “Diana”, de la cual es socio, libros que regaló a funcionarios y amigos en el gabinete de la pareja presidencial, otro ejemplo de la perversa impunidad que padece este país.
¿Y por qué Luis Pazos es un fiel representante de la derecha corrupta en el poder? He aquí la definición que da Enrique Krauze de lo que es la “derecha”: “Equivale a ser conservador en lo social y lo moral, clerical en lo religioso y lo político, partidario de dar mayor poder a las grandes empresas en detrimento de los pobres; es desdeñar los agudos problemas sociales del país”.
¿Aún espera usted algo de la clase política que hoy gobierna a México? Por supuesto que no, únicamente más impunidad.

WIKIO

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