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Obama, el Radical

Publicado el: 02-Marzo-2009

Los medios dieron el jueves pasado la noticia esperada. Ahora los detalles se conocen con mayor amplitud. El presupuesto de gobierno de Obama: 3.6 billones de dólares. El déficit:1.7 billones (un 12 por ciento del PIB), que se piensa reducir a unos 500 mil millones, pero que más tarde puede crecer. Son cifras fuera de lo normal.

Las bases del presupuesto son claras. Se expanden mucho las funciones del gobierno, se elevan los impuestos para ingresos superiores a los 250,000 dólares, habrá más intervención en el sistema financiero, se subsidiará la creación de energía alterna, se amplían las funciones de salud pública y de educación estatal. No es algo que no se supiera de antemano.

Cuando sucede un cambio de tal naturaleza, los detalles suelen oscurecer el fondo de la realidad. Estamos frente a un cambio en el eje de la vida en ese país, que Obama busca convertir en una nación sustentada en su gobierno. Similar a Roosevelt, uno de los héroes de López Obrador en México.

Para Obama el ciudadano es alguien a quien el gobierno debe proteger y cobijar, un cambio severo de la mentalidad de ese país, para el que la libertad de la gente es la clave de la prosperidad. Es realmente radical el cambio: ahora los ciudadanos dependerán de la visión de Obama, de sus juicios y visiones. Y, desde luego, de sus clisés, como la irresponsabilidad colectiva de las empresas y los empresarios.

Por eso les aumentará los impuestos y usará la fuerza gubernamental para imponer sus ideas y medidas. Es, de nuevo, esa búsqueda de culpables colectivos que caracteriza a la lucha de clases, gracias a la que el gobernante se autodenomina salvador de los pobres. Neto, neto, estamos frente a la posibilidad de un cambio radical en este país y que afectará al mundo.

Un amigo lo expuso como la europeización de los EU. Otro me dijo que es como si López Obrador hubiera sido elegido en esa nación. Para mí es la implantación de un sistema político que no cree en las libertades personales y que se da en un país en el que esas libertades han sido fundamentales. Otro lo describió como Obamaflación.

Ya que un gobierno como el de Obama necesita dinero para realizar sus programas y ya que ningún gobierno genera ingresos que no vengan de los particulares, la conclusión es obvia: elevará los impuestos a quienes él ve como villanos (definidos colectivamente como los exitosos que ganan más de 250,000 dólares). El problema es que ni con tasas de cien por ciento a esas personas alcanzará.

Habrá quien diga que toda esta ampliación del poder del gobierno de Obama es lo que debe hacerse para reanimar a la economía. El problema es que esa afirmación es al menos dudosa y existen evidencias de que las medidas de Obama son las opuestas a las que deberían tomarse. Se retirarán recursos de los particulares, se tendrá un déficit enorme, se recurrirá a más deuda, se contempla un efecto inflacionario futuro, habrá presiones para manejar políticamente a la tasa de interés, igual que antes. No son buenas noticias.

Para Obama las personas son una idea demasiado complicada, a la que pone de lado. Para él, como para Keynes y Lázaro Cárdenas, deben verse sectores, aglomerados sociales, clasificados en dos grupos grandes: los que el gobierno debe proteger y aquellos cuyos bolsillos son fuente de financiamiento estatal.

Y dentro de ese esquema de dos grandes agrupaciones, por supuesto, hay otro gran grupo, el del gobierno: Obama mismo a la cabeza de acciones misioneras y salvadoras. Un gobierno sin límites que en el hallazgo de víctimas encuentra su razón de ser y termina volviendo al ciudadano un ser en busca de un sector, el que sea que el gobierno considere una víctima.

Mi punto central es ver detrás de los detalles, de los buenos deseos y grandes dotes retóricas. Tras ellos hay grandes peligros que, espero, sean vistos con más facilidad que hasta ahora. Obama tiene en todo eso un gran plan de gobierno. Lo malo es que lo que se necesita es lo opuesto, un gran plan económico.

Pero hay un punto optimista. La división del poder del gobierno en EU funciona y el presidente no tiene un poder ilimitado. Las cámaras del congreso serán un buen freno, al igual que los gobiernos estatales. Espero que funcionen.

eduardo@contrapeso.info

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Una Segunda Opinión

Por: Eduardo García Gaspar
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