• » Conectate
  • » Registro
  • Edición Impresa
  • Móvil
  • Newsletter
  • Vanguardia para llevar
    Llévate todas las noticias del momento con V para llevar, la edición que te ofrece Vanguardia para que imprimias
  • » CLIMA
  • Hoy es 22 de noviembre del 2009

Envia este artículo a un amigo

Deseo recibir una copia en mi correo electrónico

Mexicanos al grito de guerra

Publicado el: 13-Septiembre-2009

Este 15 de septiembre se conmemorarán 155 años del estreno del Himno Nacional Mexicano; Desde 2004, año en que el país conmemoró el aniversario 150 de dicho Himno, se ha venido debatiendo en nuestro país sobre su actual pertinencia. Una corriente dice que es obsoleto y anticuado, no sólo en su letra sino también en la característica marcial de su música, mientras que la segunda se inclina porque se quede tal cual, sin modificaciones. Un debate totalmente estéril.

Detrás del Himno Nacional hay una larga historia, incluso, dejando de lado la romántica leyenda del encierro que sufrió el poeta Francisco González Bocanegra por parte de su prometida para obligarlo a escribir la composición ganadora. Desde 1821, consumada la Independencia, distintas personalidades de la época hicieron intentos infructuosos porque la Nación adoptara un canto nacional. En 1849, la Academia de San Juan de Letrán lanzó una convocatoria con el fin de elegir una letra adecuada para un himno que representara a México, sin embargo, el elegido no fue del agrado de los mexicanos. Años después se presentaron otras propuestas, ninguna de relevancia, entre ellas las de dos italianos, un cubano y un húngaro.

Finalmente, en noviembre de 1853, el gobierno de Santa Anna lanzó la convocatoria para la letra del himno. A principios de 1854, el jurado dio a conocer el triunfo de la letra de González Bocanegra, al mismo tiempo que el gobierno convocaba a otro concurso para la musicalización de la misma. El ganador, Jaime Nunó, se dio a conocer en agosto de ese mismo año. Ya se tenía la letra y la música. Sin embargo, esta vez el Himno no fue del agrado de Santa Anna porque la composición no lo exaltaba abiertamente y no se hizo mucho caso al Himno Nacional. Posteriormente, los conservadores, sin oponerse al Himno, lo minimizaban, y los liberales lo despreciaban por haber salido del gobierno de Santa Anna.

A pesar de todo, el Himno fue tomando fuerza en el gusto de los mexicanos. Al triunfo de los liberales, se cancelaron dos estrofas, dedicadas a Santa Anna y a Iturbide. Y no fue sino hasta 1943, cuando por decreto del presidente Manuel Ávila Camacho se estipula la versión oficial de solamente cuatro estrofas intercaladas con el coro, que se canta cinco veces.

Yo creo que un canto patrio no debe discutirse, sino comprenderse. Y lo que sucede es que los mexicanos lo cantamos sin saber lo que decimos. Hay que emprender, entonces, una campaña seria y profunda para que los mexicanos sepamos lo que dice.

Revisar, por ejemplo, los programas educativos que enseñan nuestra lengua, y enseñar a los niños que el lenguaje también se usa en forma figurada, que en el Himno, la palabra “acero” se usa en lugar de la palabra “espada” y que alude al acero con el que se fabrica la bayoneta, y decirles qué es una bayoneta. Enseñarles que “bridón” es sinónimo de caballo, y que aunque “aprestad” es una forma verbal en desuso, el verbo “aprestar” quiere decir tener presto o listo algo, es decir, preparado. Así, nuestros niños sabrán que en todo tiempo, y con mayor razón en tiempos de guerra, deben estar listos, no con una espada y un caballo, instrumentos anticuados para la guerra moderna, pero sí con el espíritu y el corazón para luchar por su patria; y decirles que si la tierra ya no retiembla con el “rugir” del cañón, sí lo hace con el poder destructivo de bombas y misiles. Y así con cada una de las frases que componen todo el canto.

No hay que cambiar el Himno, hay que enseñarles a los mexicanos su significado y las circunstancias históricas en las que fue escrito. Y hay que hacer una campaña de respeto, y no permitir que al Himno se le inventen letras o ritmos ajenos a sus vibrantes estrofas y a la marcialidad de su música, como hace unos seis años, cuando una joven artista lo cantó en el estadio de los Saraperos a ritmo de blues y de jazz. En aquella ocasión, ni siquiera el 20 por ciento de los asistentes que normalmente lo hacen, se puso de pie al escucharlo.

edsota@yahoo.com.mx

  • Comenta aquí›


Desde mi Barrio

Por: Esperanza Dávila Sota
ARCHIVO
  • Publicidad›


  • Nuestra Comunidad›


VANGUARDIA on Facebook