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Publicado el: 03-Septiembre-2009
Rafael Acosta, alias “Juanito”, es un personaje que pareciera sacado del guión de una película nominada a lo más absurdo y surrealista. De hecho, “Juanito” apareció junto a Lyn May, “El Caballo” Rojas y Sasha Montenegro en una película de ficheras que se llama “Las perfumadas”.
“Juanito” dirigió un equipo de futbol infantil en el que 11 jugadores se llamaban Juan, de ahí su apodo. También fue luchador y es comerciante ambulante. Su aventura más reciente empezó cuando el Tribunal Electoral canceló por irregularidades la candidatura de Clara Brugada.
López Obrador, en un evento masivo, pidió a los habitantes de Iztapalapa votar por “Juanito” para que si ganaba, pidiera licencia. Marcelo Ebrard nombraría en su lugar a Clara Brugada. En el mismo evento, López Obrador le tomó “protesta” a Juanito y le dijo: “No te la vayas a creer”. Les dijo a los asistentes: “El no va a ganar por sí mismo”. “Juanito” ya se la está creyendo. Ganó y es el jefe delegacional electo en Iztapalapa, ciudad que cuenta con 3 mil millones de botín, digo, de presupuesto.
“Juanito” ya está pensando en ser Jefe de Gobierno y hasta Presidente. Su popularidad subió gracias a los medios.
A donde va lleva en la cabeza una banda tricolor con su nombre. En algunos estados es más buscado que Obrador en Google. (Ver http://bit.ly/1COVfg).
“Juanito” se enojó con Clara y le dijo: “Amarra a tus perros rabiosos”, cuando supuestamente recibió amenazas y agresiones de gente de ella. “Juanito” pide, como condición para dejar el cargo, que la mitad de los puestos sean de su gente del PT.
Clara le pidió a “Juanito” que “recobre la razón” y cumpla su compromiso de renunciar sin condición. Localmente no nos sorprende que un jefe municipal pida licencia y entre al cargo otra persona por la que nadie votó. El caso “Juanito” nos deja varias lecciones: En política todo puede suceder.
La mayoría de las personas vota por el partido y no por la persona. El que tiene el poder en sus manos puede manipular a las masas para que voten por quien les indique. De la noche a la mañana pueden convertir a cualquiera en gobernante, así sea el velador o “Juanito”. Pueden llegar al extremo de Calígula que nombró cónsul a su caballo.
En política no hay casualidades y los tiempos adecuados son lo más importante. Se trata de estar preparado para la oportunidad y tomarla. Por ley no se pude obligar a “Juanito” a pedir licencia, su compromiso es moral, fue público y de palabra. Si en octubre “Juanito” deja el cargo lo seguirán tachando de títere de Obrador.
A Obrador se le puede voltear el chirrión por el palito y salir chamaqueado. El títere puede cobrar vida y mentir como Pinocho. Le puede ganar la ambición.
En política la traición es la moneda de cambio. El poder corrompe y emborracha, “Juanito” puede decidir quedarse con el poder. En ese caso Clara puede hacer su asamblea y declararse jefa delegada legítima. Le puede pasar como a un gobernador de Coahuila que, cuando estuvo hace ya buen tiempo en el cargo, se hizo de propiedades y, para guardar las apariencias, algunas las puso a nombre de otra persona.
Cuando terminó su encargo, el ex gobernador le pidió al prestanombres que le entregara sus propiedades, y éste le dijo, “¿cuáles?, Aquí dice que son mías”. Veremos qué ocurre con “Juanito” al final de esta historia kafkiana.