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La llegada de los malos tiempos

Publicado el: 14-Octubre-2008

Los daños que ya está recibiendo la economía mexicana empiezan a  ser cuantificados. El IMSS informa que sólo en agosto cerraron 885 empresas quedando en sus registros un total de 835 mil 855 y el INEGI informa que en el segundo trimestre del año la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo muestra que desaparecieron 273 mil 722 negocios de todo tamaño, formales e informales, que no habían cumplido un año de haber iniciado operaciones. Ya es muy evidente la baja en las exportaciones y la caída de los flujos de remesas de quienes han emigrado a Estados Unidos. También vemos cómo se reducen rápido y sustancialmente los precios del petróleo mexicano y cómo empiezan a bajar los precios de muchas materias primas de exportación.

Se vienen años de vacas flacas y no estábamos preparados. Los trastornos que va a sufrir la economía mexicana serán de gran importancia y trascendencia, no hay modo de minimizarlos. No falta quien, con visión apocalíptica, vea el fin del capitalismo occidental o el fin del dominio de la economía americana, fin que algún día llegará, pero que sería exagerado esperarlo ahora. Sin embargo, sí vendrán profundos cambios en la economía mundial por el reacomodo de prácticamente todos los precios relativos y la introducción de nuevas regulaciones en los mercados.

Todo este escenario ocurre cuando la economía americana aún sigue creciendo, desacelerándose, a un ritmo que puede llegar a cero el próximo año. Habrá nuevas realidades y nuevos actores con nuevas reglas. Warren Buffet y Carlos Slim aprovechan para comprar baratas las acciones de buenas empresas y los bancos sanos compran a los bancos emproblemados. Esta crisis, como todas las crisis trae problemas y oportunidades.

El presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, en una entrevista televisada instó a los operadores de los mercados financieros a que “recuperen el juicio”, recalcando que “el pesimismo excesivo es un mal consejero”. Los tiempos difíciles van a durar, habrá muchos cambios, pero siempre habrá oportunidades. En México parecería que como país nos hemos especializado en no cambiar y en pensar que el resto del mundo no cambia.

Cuando en diciembre del 2007 llegaban las primeras noticias de una crisis de gran magnitud nuestras autoridades federales y estatales con extraña y absurda candidez nos decían que nuestra economía estaba “blindada” debido a sus previsoras acciones, prestando oídos sordos a todas las advertencias en contrario que no dejaron de hacerse. La realidad es que no habían hecho su tarea y posiblemente ni siquiera sabían cuál era ésta.

El presidente Calderón anunció un programa de obra pública del que ya no se volvió a saber y ahora lanza un programa de 53 mil millones de pesos, que incluye obra pública y una refinería, más un programa de desregulación y desgravación arancelaria, el cambio de las reglas para ejercer el gasto en infraestructura por parte del Gobierno agilizándolo y un programa de apoyo a las pequeñas y medianas empresas de México.

El Plan Calderón no está mal, pero suscita muchas dudas y se queda corto en sus posibles alcances. La crisis nos llega ahora y el plan es para ejercerse en el 2009, perdiéndose cuando menos tres meses sin más razón aparente que el querer ver al mundo dividido en años calendario. Para la obra pública queda la duda de si estos recursos eran los mismos del programa anunciado a principios de año o de dónde salen. La refinería sale de un guardadito que nadie sabe de dónde sale o dónde está. Agilizar la ejecución de la obra pública cambiando las reglas con las que opera el Gobierno es bueno, pero es algo que debieron hacer hace mucho con o sin crisis. La desregulación y desgravación arancelaria es algo que importadores y exportadores venían exigiendo y que el año pasado el Gobierno había anunciado que se estaba haciendo. Nada de todo este programa está mal, pero todo es parte de algo que ya deberían estar haciendo desde antes.

Los Estados Unidos esperaban crecer este año al ritmo de 3 por ciento y ahora se espera que lo hagan sólo al uno por ciento. La economía mundial creció en 2006 al 5.1 por ciento y para el 2009 ahora se espera que crezca en promedio al 3 por ciento. Para México el FMI pronostica un crecimiento de 1.8 por ciento en el 2009, el más bajo de toda Latinoamérica.

México tiene un problema estructural que le impide crecer como país, pero grandes sectores, como el campo, han sido desarticulados y grandes sectores son presa de estructuras monopólicas. Al recrudecerse los problemas económicos y financieros es necesario implementar soluciones de fondo a las que no se llegaba por una u otra razón.

Esta crisis es para los mexicanos la oportunidad de cambiar para dejar atrás los crecimientos mediocres e insuficientes que hasta ahora hemos tenido. Si tenemos que hacer cambios, más vale hacerlos para mejorar y no sólo para tratar de seguir como antes, pues en ese antes sólo hay mediocridad e injusticia.

aluti@prodigy.net.mx

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Punto de Vista

Por: Luis Dorbecker Aguirre
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