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Publicado el: 17-Septiembre-2009
Aunque he utilizado esta misma anécdota una ocasión hace ya algún tiempo, vale la pena repetirla para entrar en materia. Hace ya algunas lunas y mientras este columnista departía animadamente con su amigo, el también columnista y compañero de página, Arturo Rodríguez García —hoy corresponsal de “Proceso” y avecindado en Monterrey, Nuevo León— en una cafetería urbana, don Arturo, dando una larga y morosa fumada a su cigarrillo que no abandona su mano, dijo a quien esto escribe: “a mí lo que me gusta es la ‘grillota’”.
Grilla, “grillota”, eso es lo que nos define y con lo cual precisamos a la política no sólo comarcana, sino nacional. Y claro, estimado lector, esto que Rodríguez García define con sorna e ironía como “grillota” es lo que a usted y a mí nos va a ocupar las próximas semanas por un solo motivo: se renovarán las alcaldías de Coahuila (38 municipios) en su segundo periodo que marca a la letra que dichas alcaldías son por cuatro años.
Cuatro años tirados al caño del drenaje por los alcaldes que pidieron “permiso”, es decir, abandonaron el cargo para el cual fueron electos, entre ellos: Donato de las Fuentes, Pablo González, Ignacio Segura Teniente y el largo etcétera que usted ya conoce.
Advierto entonces lo siguiente: debido a lo anterior ya esbozado, quien esto escribe dejará por un tiempo temas culturales, literatura de viajes, temas gastronómicos, literarios y todo este tipo de intereses —que por lo demás, son más importantes y disfrutables, pero en fin—, con miras a focalizar mi atención e investigaciones en materia política (la “grillota”, como dice don Arturo Rodríguez).
Aquí y no en otro espacio, estimado lector, usted encontrará —trataré de que así sea— la exégesis puntual sobre los candidatos ya definidos por sus respectivos partidos rumbo a la contienda electoral de octubre próximo. Aquí y no en otro lugar encontrará usted la crítica más puntual y los datos más precisos y certeros, con miras a que usted tenga a la mano toda la información posible y así tome mejor su decisión en el momento de emitir su voto, o bien, en el momento de interactuar con dichos sujetos.
Aquí y no en otro lugar usted encontrará la crítica más documentada posible, con miras a desnudar a estos políticos que, como siempre, mienten, engatusan y una vez más engañarán a la masa de palurdos e iletrados que son sus clientes de buen tiempo atrás. Y lo anterior se aplica a los seguidores de rojos y azules por igual.
Esquina-bajan
“Escribir que las cosas deben de cambiar te hace ser un apestado”. La anterior frase entrecomillada es del escritor y periodista italiano Roberto Saviano, sobre quien pende una amenaza de muerte por la camorra italiana, específicamente por el clan de los Casalesi, quienes han jurado ejecutarlo debido a que fue este periodista y no autoridad policiaca alguna, quien desnudó y exhibió su entramado de negocios ilícitos.
Insisto: lamento ser el prietito en el arroz, deploro ser el aguafiestas, el amargado, el ciudadano siempre inconforme con la forma de gobernar por parte de las autoridades. Pero, esto y no otra cosa es la práctica del periodismo. De aquí entonces que a decenas de “periodistas” y locutores, los ciudadanos informados los definen como miembros pagados del “Complejo Propagandístico Gubernamental” y no periodistas.
Aquí y no en otro lugar usted leerá entonces críticas puntuales y documentadas lo mismo de Jericó Abramo Masso que de Óscar Mohamar, lo mismo del PRI que del PAN. Sin olvidarnos, claro, de aristas nacionales que tengan injerencia regional. Tengo perlas y sorpresas, no se las pierda en VANGUARDIA.
Letras minúsculas
¿Le pido un favor, estimado lector? Léame todo este tiempo de “grillota” política. No se arrepentirá. Usted y yo vamos a tratar de cambiar las cosas. Así sea.