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Publicado el: 18-Septiembre-2009
Disciplina inglesa. Jesús Ortega, presidente nacional del PRD, asegura que para los perredistas el jefe del Ejecutivo sigue siendo ilegítimo, mas sin embargo, no tiene caso “quedarnos sentados preguntándonos si el capitán es espurio, mientras se hunde el barco” (Milenio Diario, martes 15 de septiembre).
Ahora bien, el asunto de Juanito el de Iztapalapa redujo la legitimidad de López Obrador en un 40 por ciento. Sin embargo, no deja de ser curiosa esa actitud de desconocimiento, que convierte a los perredistas en una suerte de cuáqueros o menonitas, asilados en un país ajeno, cuyas instituciones y autoridades no respetan, sino que las sufren con abnegación, con puritanismo, con estoicismo, o tal vez simplemente con hipocresía, con doble moral. Así, acuden todavía a los procesos electorales, aunque en el fondo de su conciencia sólo creen en la vía armada para construir el México que ellos quieren, país del cual estamos excluidos muchísimos, y en cuyo seno seríamos refugiados o simples prisioneros, en caso de que la distopía perredista llegara a concretarse.
Publirreportaje (sin cursilería). El Palacio Nupcial, sobre la calle de Aldama, casi llegando a Xicoténcatl: qué nombre más voluptuoso para una tienda de vestidos de novia. Te imaginas un palacio de mármol rosa y malaquita, veteado de esmeralda y lapisázuli, donde se ofician tarde con tarde interminables ceremonias de boda, durante el verano y el otoño. El medio año restante —primavera e invierno— el edificio funcionaría como un elegante refugio para que esas bodas se consumaran. Un palacio, pues, donde continuamente se escucharía el rumor del raso y el primer gemido misterioso de las señoritas. Donde el otoño cayese con su color de pétalos sangrientos. Donde la niebla invernal embistiera a las telas opalescentes a través del aparador de cristal. No un edificio religioso ni civil, sino un edificio femenino, con las infinitas cualidades que encierra ese adjetivo, a un tiempo sensuales y pragmáticas, tiernas y disciplinadas, tornasoladas y lacrimógenas. Pues más que un asunto eclesiástico o civil, canónico o económico, el matrimonio es una institución femenina. El vínculo moral, pero sobre todo el lazo sentimental, con toda la parafernalia que lleva asociada, lleva la impronta de esas misteriosas criaturas, con quienes convivimos sin comprenderlas desde hace 300 mil años.
Dietética. “Me encantaría ser así de flaquita, pero no con todas esas moscas”: Mariah Carey, refiriéndose a las fotografías de niñas africanas que están al borde de la muerte por desnutrición.